OFUNAM Programa Conmemorativo 80 Años Primera Temporada 2016

Written by on 22/03/2016

En este año se celebran los 80 años de existencia de la OFUNAM y los 40 años de la inauguración de la Sala Nezahualcóyotl y como  corresponde a tan grata ocasión, se hace necesario festejar grandemente en momentos que muchas cosas en el país no van bien; es siempre un alivio para el alma el poder apreciar el arte y más, el arte vivo, no estático, el cual hace de la música el medio ideal para lograrlo. Este fue el primer concierto conmemorativo de estos dos aniversarios y francamente fue algo espléndido.

 

En un inicio, la Obertura Académica Festiva que Brahms compuso en agradecimiento a la Universidad de Breslau por haberle otorgado un doctorado honoris causa por su gran trayectoria como compositor. En esta pequeña obra se aprecian diversos himnos universitarios muy populares en la época y que, enmarcados en un exquisito trabajo orquestal, aparecen ligeros, se presentan sin demasiadas complicaciones, jovial y desenfadadamente, más acorde al espíritu de los universitarios que de sus autoridades. Una obra ligerita, festiva y muy divertida.

 

El Concierto para Violín de Bruch, a pesar de que no tenía una formación como violinista sino como pianista, es quizá su obra más famosa y que de alguna forma ha opacado el resto de su obra. Es un concierto riquísimo, romántico pero también innovador, feliz, como un poema de amor; percibo una gran influencia de las sonoridades de Europa del Este en el discurso del violín, que es alegre y elocuente, atrevido, en cuanto al trabajo orquestal, este es brillante y vigoroso, grandes momentos en las cuerdas y las maderas crean ambientes reflexivos y profundos pero el cierre es creciente y explosivo, con un brillo increíble en los metales, en fin, una total celebración de vida y gozo.

 

Ríos y Vertientes es una obra estupenda, comisionada por la UNAM para esta celebración. A través de tres movimientos, la obra se desarrolla fluida y dinámica, con gran fuerza, los temas son sencillos y contemporáneos y se desarrollan ininterrumpidamente a lo largo de toda la obra, emulando el fluir del agua y también los remansos o los rápidos, la orquesta expresa el movimiento, la turbulencia y la magnificencia o los pasos calmos, como quien navega, como quien fluye a través de las corrientes; en el más puro mood triunfal y celebrador, una obra a la altura de esta gran orquesta.

 

Danzón No. 2 se ha convertido en el nuevo blasón de la música mexicana por mérito propio, es exquisito, cadencioso y con una fuerza expresiva que pocas obras logran transmitir; la ricura del baile, el ambiente íntimo, erótico, algo que sólo entre dos se cuece, el beso suave, robado al rozar las mejillas, con la mirada abstraída, ajena y lejana, pero con el corazón encendido, llevando el ritmo suave con los pies, con las manos que se enredan en ese otro cuerpo y que de alguna manera lo mueven, lo manejan, lo dirigen en espiral, en una trayectoria a ningún lado, sólo por el puro placer de moverse y de sentirse, pero es también la excelencia de la música orquestal, las texturas sonoras, los momentos emotivos, ese ritmo que hace mover los pies pero que también acelera el corazón, amplificado por el gran poder de la orquesta, es simplemente una experiencia maravillosa.

 

Por otro lado, diametralmente opuesto, Goyas es un canto de luto, casi un réquiem, el dolor por los universitarios muertos, caídos, desaparecidos, un canto que nos recuerda que a veces es difícil pensar en un país donde se celebra a la estupidez, se desea la anulación del pensamiento, se promueve la carencia de contenidos de buena calidad y se programa al mexicano a tener, a desear, a deber con tal de comprar lo que no necesita; el espíritu de la obra refleja también los momentos épicos de la universidad, la fuerza y el vigor de la juventud académica que no se doblega ante la estupidez gubernamental, para salir, aunque maltratada y ensangrentada, renovada y más fuerte que antes. Así es espíritu universitario.

 

A veces es difícil expresar sentimientos muy profundos con sólo palabras, llevo poco más de cuatro años asistiendo regularmente a los conciertos de esta gran orquesta y esto ha modificado mi vida, en muchos sentidos, todos ellos buenos. La música ahí está, en los discos, en las partituras, pero la música viva es una experiencia impresionante y más, la música académica; a veces es un poco complejo apreciarla, se requiere de un esfuerzo intelectual un poco más alto que para escuchar la cancioncita pop de moda pero una vez pasado ese esfuerzo, la música fluye, nos lleva a conocer una parte de nosotros mismos que muchas veces desconocemos. Hay pocas, muy pocas cosas de las que no podría prescindir en esta vida y una de ellas sería la música. Agradezco profundamente a la vida por todo lo que me llevó a que mi camino de vida se cruzara con el de esta gran orquesta y estoy seguro que el más beneficiado por ello he sido yo. Así, quiero unirme a la celebración por los ochenta años de vida de esta excelentísima orquesta y desear que vengan muchos años más llenos de crecimiento, éxito y prosperidad para la institución y para cada persona que es parte de ella, en verdad, mis mejores deseos y mi profundo agradecimiento por su arte.

 

OFUNAM Programa Conmemorativo 80 Años Primera Temporada 2016

Bojan Sudji, Director Huésped

Vadim Repin, Violín

Obertura Académica Festiva

Johannes Brahms (1833–1897)

Concierto para Violín y Orquesta No. 1 en Sol Menor, opus 26

Max Bruch (1838–1920)

Ríos y Vertientes (Estreno Mundial, obra comisionada por la UNAM)

Samuel Zyman (1956)

Danzón no. 2

Goyas

Arturo Márquez (1950)

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