OFUNAM. Programa 9, Tercera Temporada 2015

Escrito por: Juan Dimas Cordova

Fecha de publicación: 30 noviembre, 2015

Categoría:

Si bien entiendo perfectamente la necesidad del ser humano de depositar la responsabilidad de su mísera existencia en un ente que le libere de la carga de la decisión, me parece aberrante que  aún existan grupos de individuos que sustenten el sentido de sus vidas en las declaraciones dogmáticas de cualquier credo , el tema llega acertadamente por los recientes y terribles actos contra la humanidad que realizan ciertos grupos fundamentalistas del Islam, aunque mi comentario va en otro sentido, quizá diametralmente opuesto. Hace algún tiempo encontré un meme que a la letra dice: “La religión es como el pene, está bien tener uno, está bien estar orgulloso de él, peeero, no lo saques en público, no lo metas en los niños, no escribas las leyes con él y sobre todo, no pienses con él”.
 
La obra de Messiaen, músico francés y católico recalcitrante, como él mismo se define, proyecta la ideología católica esgrimida como una espada y esta actitud me resulta inquietante y hasta preocupante. Bien se puede argüir que muchísimas obras musicales de los grandes compositores tienen hondas raíces en los ritos religiosos en turno, de hecho es imposible escuchar a Bach sin pensar en su Dios, pero  de eso hace ya mucho tiempo, lapso en el que el pensamiento filosófico occidental ha evolucionado y revolucionado las ideas del ser humano en sí mismo y su relación con dios, por lo que me resulta un anacronismo detestable el que un artista contemporáneo pretenda servir como adalid de su fe en contra de la libertad de pensamiento que debe imperar en el mundo.
 
Como sea, la misma libertad que tiene él para expresar su culto la tengo yo para desecharlo. En algún momento de mi vida estoy seguro de haber escuchado una obra de este señor y que me gustó aunque en este momento no puedo precisar qué obra era; hoy, sé que mi diferencia en cuanto al pensamiento filosófico del compositor me impide apreciar su obra de forma objetiva pues las piezas que escuchamos esta noche son básicamente loas litúrgicas; por el lado musical me encuentro ante una obra que me parece una colección de estridencias y disonancias sin un discurso conceptual concreto, sino más bien alardeante, hechas para entrar a una modernidad malentendida con un mensaje litúrgico.
 

 
Dos cosas rescatables, hubo partes del piano verdaderamente hermosas y por fin tuve la oportunidad de escuchar un instrumento peculiar llamado Ondas Martenot, instrumento eléctrico, monofónico, con una voz entre el violín y la flauta y que se me ocurre comparar con el efecto que causa un theremin.
 
Aunque el también francés Puolenc fue un compositor con tendencias religiosas, su música navega por otras aguas. Su ‘Concierto para Piano’ es una verdadera delicia, reúne motivos frescos, juveniles y alegres, los temas aparecen jugueteando divertidos como quien silba una tonada al disfrutar de un paseo por el parque. Los tres movimientos proyectan esa alegría por la vida, una alegría por el mero gozo de vivir.
 
También está lleno de guiños a obras de otros compositores, se pueden apreciar aires de Mozart, incluso de Bach y sin embargo no son plagios vulgares, son pequeñas tramas reelaboradas con finura, hasta con devoción, rebuscando en la expresividad de los temas y dotándolos de un nuevo color y profundidad, logrados por el excelente trabajo orquestal y del piano. Un concierto verdaderamente encantador, recomendabilísimo para ponerse de buenas.
 

 
‘Bolero’ de Ravel es como hacer el amor, uno ya sabe de qué se trata, lo ha disfrutado miles de veces, incluso hasta perversamente planea cómo será esa próxima vez y cuando llega el momento… comienza el ritmo hipnótico de la tarola, el pizzicato de los cellos y la flauta divina, exponiendo un tema simple, melódico y delicioso, siempre  creciente sobre un mismo ritmo como al que han de acoplarse las caderas; así, las voces de distintos instrumentos en exquisita sucesión toman y reelaboran en su propia voz el mismo tema, siempre el mismo pero tan diferente a cada momento, a cada voz, que conforme transcurre la música, va creciendo el goce, delicioso, que entretejen las voces de los instrumentos.
 
Las texturas que se crean con las diferentes mezclas de voces y que crecen y crecen y crecen hasta lograr una intensidad que hacen del desbordamiento algo inevitable, el cuerpo y el alma se extienden en ese momento mágicamente eterno que se crea en las últimas notas de la obra como el resollar del cuerpo después del clímax.
 
De este concierto disfrute verdaderamente la obra de Poulenc, así como el ineludible ‘Bolero’, el muy joven maestro Khoziainov haciendo una ejecución formidable de las obras a su cargo; el maestro Latham–König dirigiendo de forma exquisita a la OFUNAM y haciendo un dueto con Valérie Hartmann–Claverie nos regalaron un encore, él al piano y ella en las Ondas Martenot. ¡Excelente!
 
OFUNAM Programa 9 Tercera Temporada 2015
Jan Latham–König, Director Artístico
Valérie Hartmann–Claverie, Ondas Martenot
Nikolai Khoziainov, Piano
Coro Elementuum
Jorge Cózatl, Director Coral
Tres pequeñas liturgias de la presencia divina
Oivier Messiaen (1908–1992)
Concierto para Piano y Orquesta
Francis Poulenc (1899–1963)
Bolero
Maurice Ravel (1875–1937)