OFUNAM Programa 8 Segunda Temporada 2017

Escrito por: Juan Dimas Cordova

Fecha de publicación: 17 julio, 2017

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La belleza o más bien, la apreciación que hacemos de ella es una de las cosas más gratas que podemos hacer en la vida aunque en nuestra sociedad de consumo se ha convertido en un ejercicio que nos consume tiempo y recursos, si no es que vidas enteras y generalmente sin ningún beneficio; no por ello creo que sea algo estéril, la belleza, como el arte, son las cosas de las que se nutre el alma y el intelecto, quizá el secreto esté en encontrar nuestros modelos estéticos, no sólo aceptar los modelos socialmente comerciales.
 
En fin, que mi tío Pete compuso uno de los Conciertos para Violín más hermosos de la historia y, justamente, inspirado en la belleza del joven violinista Iosep Kotek, por quien sentía una muy apasionada atracción, lo que lo llevó a componer (le) esta hermosísima obra. En el primer movimiento, evocando sonoridades barrocas, el tema aparece pronto, radiante y hermoso,  se desarrolla poco a poco, creciendo a lo largo de reelaboraciones, en voz de la orquesta o del violín y hasta completarse en el solo del violín que es bellísimo, expresivo y conmovedor, que por momentos te derrite y sin duda te enamora, explorando las capacidades sonoras más complejas del instrumento sin dejar de lado la belleza en pos del virtuosismo.
 

 
Así, a lo largo de todo el concierto, encontramos melodías seductoras, bellísimas, dentro de un marco orquestal preciso, que acentúa perfectamente el discurso del violín y que finalmente expone una de las ideas musicales más hermosas de todos los tiempos; el segundo movimiento es más calmo, reflexivo, construyendo ambientes marinos en los que la idea en la mente se verbaliza de a poco, casi sin darnos cuenta, convirtiendo el discurso del violín en un atropellado y anhelante ¡Escúchame por favor!; cierra magistralmente la obra con sonoridades eslavas, brillantes y poderosas, con el encanto desbordante que siempre imprimió a sus obras más emotivas.
 

 
Su Tercera Sinfonía, si bien no es la más famosa, sí es la más especial; particularidades como tener cinco movimientos en vez de los cuatro usuales; tener dos scherzi; un movimiento final a ritmo de polonesa –razón por la cual es conocida como la Polaca– o introducir por primera vez esbozos de vals en ella, como lo haría en sinfonías posteriores, hacen que esta obra tenga un encanto propio; no es el discurso personalísimo, conclusivo de sus dos últimas sinfonías, es más bien un gran y muy atinado experimento musical, donde juega con las formas musicales y los colores de la orquesta, con ideas que van de la melancolía hasta la heroicidad, con episodios que parecen pasajes de narraciones fantásticas; otros pasajes en los que, por ejemplo, el fagot guía a las cuerdas hacia un ambiente reflexivo, cálido, no exento de nostalgia y que sin embargo se siente cómodo y seguro; el segundo y el tercer movimientos son magníficos, proyectando toda suerte de ideas y como solía hacerlo, cierra de forma brillante y triunfal, dejándonos con el espíritu regocijado.
 
No dejan de asombrarme las propiedades acústicas de la Sala Nezahualcóyotl, es increíble la claridad con la que se escuchan los sonidos más tenues lo mismo que el poder de toda la orquesta. En la magnífica interpretación del maestro Quarta en el violín apreciamos estos pequeños detalles que son los que dotan a este concierto de una riqueza inigualable, cada sonido brotado de su violín, literalmente inundó la sala, aunque fuese muy, muy tenue; es verdaderamente un privilegio haber escuchado esta magnífica interpretación, de solista y orquesta por supuesto, que con este hermosísimo programa cierran la segunda temporada de conciertos de 2017, ¡verdaderamente encantadora!
 
OFUNAM Programa 8 Segunda Temporada 2017
Massimo Quarta, Director Huésped y Violín
Concierto para Violín y Orquesta en Re Mayor, opus 35
Sinfonía No. 3 en Re Mayor, opus 29
Piotr Ilyich Tscheikowski (1840–1893)