OFUNAM Programa 6 Tercera Temporada 2015

Escrito por: Juan Dimas Cordova

Fecha de publicación: 26 octubre, 2015

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El Adagio para Cuerdas, a pesar de que se le ha tratado de asociar a episodios tristes, a mí me habla de otras cosas; primeramente es una obra hermosa y de alguna manera, perfecta; me habla de la naturaleza, de la tranquilidad que sólo puede sentirse cuando uno deja de aferrarse a la terca humanidad y se reintegra al mundo como un ser natural.
Es un flujo interminable de agua helada, clara y mansa, que baja de las montañas, plena de destellos de sol, que lava incesantemente las piedras, redondas y lisas, albergando peces fríos, algas frías, piedras frías, donde yo meto la mano y el agua quema pero también me hace sentir vivo, me llena los sentidos, la vista es hermosa, las piedras huelen, el agua sabe, el agua canta y así encuentro el sentido de aquello que las palabras no pueden siquiera figurar, el verdadero sentido de la vida.
Magnetar es una estrella de neutrones, resultado de la explosión de una supernova y que genera un campo magnético increíblemente fuerte. El maestro Chapela, estudiando información que le fue proporcionada por la NASA, se inspiró en este fenómeno astronómico para la composición de esta formidable obra, comisionada por el maestro Moser y tres grandes orquestas, pues Moser se encontró ante la situación de no haber repertorio para cello eléctrico una vez que se hizo de uno.
La obra explora diversos recursos sonoros, lo que le confiere gran vitalidad, una modernidad con un discurso netamente urbano y sobre todo, un elemento orgánico que se contrapone a la sonoridad eléctrica del solista y es que el discurso comienza con el cello emulando una tormenta de energía pura, a la que acompañan el frotamiento de las manos de los músicos, sus chasquidos y hasta golpes rítmicos de los pies sobre el piso; el discurso evoluciona con mucha energía, la orquesta desarrolla diversos temas que abordan velada o francamente ritmos como el jazz, como un exquisito soundtrack de film noir  o el rock, con unos riffs poderosos; de la misma forma la orquesta propone temas que exploran diferentes moods, la calma del anonimato al beber un café en cualquier plaza o el poder del hard rock en una buena tocada.
Así, a través de distintas atmósferas, hiladas equilibradamente, se forma una obra exquisita, que habla nuestro lenguaje contemporáneo, renovado la proyección de la música académica hacia nuestras generaciones; una obra con un discurso muy atractivo y propuesta dinámica, acorde al ritmo de vida actual y respaldado con una gran calidad, lo que garantiza que esta obra tendrá una gran permanencia, como la obra de otros grandes compositores.
Acorde a la fascinación por Oriente que permeó todas las disciplinas artísticas en el siglo xix, Rimsy–Korsakov compone una suite orquestal inspirada en los relatos de Las Mil y una Noches, donde Sheherezade, noche tras noche relata a su esposo el sultán Shahriar historias fantásticas que deja inconclusas para continuarlas a la noche siguiente y así evitar que su esposo la mande matar cada mañana, pues esa era la suerte que corría cada una de las esposas que él había tenido.
De esta forma, la suite retrata diversos pasajes de estas narraciones a través de temas particularmente hermosos, que aparecen a lo largo de la obra, entrelazándose o refiriéndose a sí mismos, tal como la voz de Sheherezade, personificada por el violín, el cual interpreta los temas más hermosos de la obra, mismos que aparecen en otros lugares y en otras voces y sin embargo no debe entenderse la obra como una narración musical, por el contrario, la intención es la de crear atmósferas que evoquen las situaciones a las que refiere la narración pero que puedan apreciarse con o sin el contexto de la narración literaria;  el gran talento del compositor proyecta la grandiosidad de la música rusa de la época y en particular el gran brillo orquestal que logró imprimir a toda su obra.
El concierto de esta noche me resultó grato como pocos. El Adagio para Cuerdas es sin duda uno de mis grandes favoritos, lo mismo que muchos temas de Sheherezade, que de vez en cuando me descubro silbando alegremente aunque lo que verdaderamente me fascinó fue Magnetar, que se estrenó en México esta noche y que, no habiéndolo escuchado y teniendo en gran aprecio la obra del maestro Chapela, realmente tuve expectativas muy altas para esta obra y he de decir que fueron totalmente superadas.
Algo de lo que adolecen muchos compositores modernos es de pretender que toda la música orquestal moderna suene a cine, sin embargo en la música del maestro Chapela esto no sucede y es de agradecer que nos obsequie con un discurso nuevo, fresco, ajeno a frecuentar lugares comunes, donde el discurso pierde sentido para convertirse en algo ordinario, se agradece que existan artistas que nos den su propio discurso, ese, el del verdadero artista.  El maestro Moser al cello eléctrico en una ejecución poderosamente bella y que nos regaló como encore y contraponiendo a la modernidad del estreno, una pieza de las suites para cello de Johann Sebastian Bach, ahí namás.
El maestro Del Prado en la batuta con una dirección exquisita en todas las obras y que en lo personal me gustó mucho la intensidad con la que dirigió el Adagio y con una ejecución impecable del maestro Manuel Ramos, concertino de la orquesta, la voz de Sheherezade, que musicalmente logra los momentos más conmovedores de la obra; la OfUNAM bellísima como siempre, tan perfecta como el arte.
OFUNAM Programa 6 Tercera Temporada 2015
Iván del Prado, Director Huésped
Johannes Moser, Violonchelo Eléctrico
Adagio para Orquesta de Cuerdas
Samuel Barber (1910–1981)
Concierto para Violoncello Eléctrico y Orquesta, Magnetar
Enrico Chapela (1974)
Sheherezade, opus 35
Nicolai Rimsky–Korsakov (1844–1908)