OFUNAM Programa 6 Segunda Temporada 2016

Escrito por: Juan Dimas Cordova

Fecha de publicación: 30 mayo, 2016

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Suelo encontrar un gusto fascinante por las cosas que sacuden, que sorprenden y sobre todo, que sea algo grato; disfruto mucho cuando algo nuevo –nuevo para mí, obviamente– atrapa mi atención; el complejo proceso mental de entender la propuesta, el buscar las semejanzas y las disimilitudes con lo que conozco, el reconocer por lo bajo el aire del folklore, que siempre nutre de la forma más hermosa a cualquier música; así, escuchar en vivo el Concierto para Violín No. 2 me causó una muy grata emoción.
 

 
El discurso es moderno, avant garde y experimental, transigente con los modelos románticos que aún estaban frescos y con un sabor a Europa del Este, que francamente tiene sonoridades que nos son tan ajenas como las culturas asiáticas.
 
Bartók (se pronuncia Bártok, no sé por qué) crea una obra que por un lado sigue la creación formal de la música académica pero por otro lado es distinta, nos acerca a sonidos “nuevos”, acercamientos del violín con diversos grupos de instrumentos, claramente seccionados, incluso hasta se repiten, como en el caso de violín, arpa y celesta. Los temas son hipnóticos, de un gran virtuosismo y por momentos los desarrolla en pequeñas y deliciosas variaciones con los más diversos moods, logrando crear un ambiente de texturas contrastantes, que se ensamblan a veces intrincada y sorpresivamente, otras de forma fluida, natural y hasta delicada.
 

 
A pesar de superponer las voces orquestales al solista, el resultado es una continuidad sonora coherente, como una plática entre varias personas que hablan al mismo tiempo y que sin embargo, se entienden perfectamente.
 
El darse cuenta de la propia fragilidad ante el mundo es un momento que cimbra hasta los cimientos la seguridad de nuestra señora razón. Algunos lloran, algunos se conmueven, hay quien se pierde en la indiferencia buscando los placeres vanos y de los cuales nunca quedan saciados; hay quien aborda ese momento desde la reflexión, el pensamiento y la creación. Mi tío Pete retrata la fragilidad humana, indudablemente vivida en carne propia, en esta magnífica sinfonía.
 
Los temas que la componen son desgarradoramente apasionados, el hombre ante sí, ante la vida, sin más mentiras qué decirse, en un complicado diálogo consigo mismo, verdades sólo trascendentes para sí, mentiras intrascendentes para sí, para nadie, porque dejan de tener significado. Esta, como todas sus sinfonías, condensan sus ideas musicales, su sonoridad, su ritmo, su estilo, su sangre rusa, por supuesto, pero también son obras personalísimas que, como toda obra emanada de un verdadero artista, retrata las inquietudes del alma propia al momento de la creación y esta, en particular, es tan profunda, tan triste, tan reflexiva, que es imposible sustraerse al encanto de su cuestionamiento, qué es, al final, la vida del hombre? Qué es mi vida?
OFUNAM Programa 6 Segunda Temporada 2016
Lior Shambadal, Director Huésped
Massimo Quarta, Violín
Concierto para Violín No. 2 en Si Mayor, Sz 112
Bela Bartók (1881–1945)
Sinfonía No. 4 en Fa Menor, opus 36
Piotr Ilyich Tscheikowshi (1840–1893)