OFUNAM Programa 5 Segunda Temporada 2016

Written by on 10/05/2016

Es increíble la gran versatilidad de una orquesta y el concierto de esta noche es un gran recorrido por la obra de grandes músicos del siglo XX de una forma tan divertida que es un verdadero gozo para el alma.

Un Divertimento es justamente eso, diversión pura y en la voz del contrafagot, tan ronca y solemne es un tanto contradictorio pero a la vez es tan natural como la voz del abuelo contando cuentos a los niños; la voz es cálida, expresiva y de alguna manera, apapachadora; la orquesta crea un marco sonoro claro y brillante lo que da como resultado una obra delicada, con muchos matices pero sobre todo, muy divertida. Por otro lado es un gran gusto escuchar en vivo una obra para este instrumento que, desafortunadamente, tiene muy pocas participaciones como instrumento principal o solista.

Por otro lado, el Concertino para Fagot y Clarinete contrapone las voces tan distintas de estos instrumentos y plantea un diálogo o más bien una danza entrambos, la voz delicada que retrata la parte femenina y la voz grave y profunda del otro crean una combinación exquisita, suntuosa y moderna; la orquestación es brillante, cálida y crea atmósferas que atrapan y envuelven en una danza suave, un cortejo, una mirada, un suspiro.

Artie Shaw fue uno de los músicos más representativos de la época del Swing, del Big Band y este Concierto para Clarinete reúne las delicias de la música de salón con la música de concierto. Las cadencias rítmicas son la base para el lucimiento del clarinete, instrumento del que Artie fue un gran virtuoso, construyendo melodías casi casi como improvisándolas, fiel a la esencia del jazz pero también, muy por lo bajo y fiel a sus raíces judías, hay una gran base del klezmer, lo que dota al discurso total del clarinete de un encanto peculiar y cosmopolita; la orquesta es acompañada por un ensamble de jazz y esto crea una atmósfera refinada, bailable y sobre todo, deliciosamente disfrutable.

Rapsodia en Azul es, definitivamente, un cuadro de Nueva York, un recuento de las impresiones que nos llevamos al recorrer sus calles. De la misma forma Obertura Cubana es un retrato de Cubita la bella, la Ciudad de la Habana de los años 30’s, el golpe de la brisa del mar cuando uno llega a Miramar, cuando recorre el Malecón, la sencillez de su gente y la belleza de la ciudad, las sonrisas, el ritmo siempre presente en las palmas de las manos y en las plantas de los pies; montuno, guajira, rumba, danzón, habanera, tantos ritmos cubanos que tienen cabida en esta obra; las percusiones y el güiro, enmarcados por la estupenda orquestación va haciendo la narración musical de la isla en aquella época, alegre y sofisticada, elegante en palma y lino; las trompetas a punto de soltar el Yerberito o el mismísimo Manicero y todo ello llevado a nivel de la música académica con la maestría que Gershwin tenía para hacer lo que mejor sabía hacer, música!

En otro gran paseo, Un Americano en París narra el gran desmadre urbano que hizo famoso a París; si ha tenido usted un auto francés se habrá dado cuenta de que el claxon no está en medio del volante, como es usual, sino a lado, en una palanquita, esto se hizo para tratar de disminuir el ruidero de los conductores franceses que al igual que muchos mexicanos, creen que el claxon tiene el poder de hacer levitar a los coches de enfrente, tirarlos a un lado y dejar libre la calle para que avancemos, en fin; al escuchar esta obra me imagino a Gershwin sonriendo, medio cigarrillo en los labios y volteando para todos lados en una apresurada caminata, el bullicio, el caos vial, los claxonazos, la calma de las calles secundarias, los puentes sobre el Sena, la comida añeja, deliciosa, todo un festín para los sentidos de quien sabe apreciar a la ciudad y no solo tomarse la foto junto a un van Gogh, haciendo constar su estancia en ese París sin siquiera haber probado mal vino barato, obvio, por falta de cultura… y de dinero.

Otra vez, misión cumplida, la OFUNAM propone una selección de obras, todas ellas divertidas y que tienen la cualidad de evocar épocas acabadas pero familiarmente cercanas, de narrarnos viajes, de llenarnos de referencias a culturas hermanas, de ahondar en las grandes raíces negras que permearon muchos estratos de las músicas del siglo xx, dándoles valor, legitimidad y sobre todo coherencia pues, ya sea el jazz o el montuno, el que no viene del Congo, viene del Karabalí. El maestro Alejandro Gutiérrez en la batuta logrando una magnífica actuación de orquesta, solistas y ensamble, el maestro David Ball, fagot y contrafagot de la OFUNAM esta noche como solista, demostrando la gran belleza de la voz de ambos instrumentos, excelentísima ejecución; el maestro Manuel Hernández al clarinete que, en el concierto de Strauss y en el de Shaw logra transmitir los muy distintos temperamentos que puede lograr el clarinete, desde la más delicada suavidad hasta el desmadre y la potencia del discurso jazzístico y que al frente de Tercera Corriente nos brindaron un concierto excelentísimo, lo mismo que las piezas que ejecutaron fuera de programa como Begin the Begine de Cole Porter en una versión muy similar a la del propio Artie Shaw o It don’t Mean a Thing de Duke Ellington. Una noche verdaderamente exquisita.

OFUNAM Programa 5 Segunda Temporada 2016

Alejandro Gutiérrez, Director Huésped

David Ball, Fagot y Contrafagot

Manuel Hernández, Clarinete

Ensamble Tercera Corriente

Fernando Acosta, Piano

José Manuel Polanco, Guitarra

David Sánchez, Contrabajo

Christian de Jesús Pérez, Batería

Divertimento para Contrafagot y Orquesta de Cuerdas

Otmar Nussio (1902–1990)

Concertino en dueto para Fagot y Clarinete

Richard Strauss (1864–1949)

Concierto para Clarinete

Artie Shaw (1910–2004)

Obertura Cubana

Un Americano en París

George Gershwin (1898–1937)

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