OFUNAM Programa 4 Tercera Temporada 2016

Escrito por: Juan Dimas Cordova

Fecha de publicación: 22 noviembre, 2016

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Bernal Jiménez no es santo de mi devoción por varias cosas, salvo el Concertino para Órgano, su obra me parece poco original y repetitiva y su Ángelus no es la excepción. Esta pieza tiene su origen en la oración del mismo nombre pues, según el uso de la época, se titulaban las cosas con su primera frase, así, Angelus domini nuntiavit Mariae, el ángel del señor anunció a María. La obra integra un lenguaje colorido, entre nacionalista y folklórico junto a la música litúrgica, que, aunque renovada, no deja de ser obsoleta en su esencia, por lo que no deja de parecerme una estampita hagiográfica de esas que venden muy exitosamente en los atrios.
 
Este Concierto para Clarinete, el último para instrumento solista en la vida de Wolfie, es una gran obra. Wolfie tenía en gran aprecio el sonido del clarinete, así mismo, era gran amigo de un gran clarinetista, Anton Stadler, a quien le fue dedicado este concierto y se dice que en esta obra, Wolfie quiso expresar los valores que conforman una profunda amistad; así, la música es suave, vivaz, divina, el discurso del clarinete es cálido y amable; el uso de las voces graves y agudas del instrumento llegan a crear la sensación de un animado diálogo que por momentos es muy alegre pero también reflexivo y profundo, hasta tierno, sin embargo nunca pierde su jovialidad y viveza.
 
La Quinta Sinfonía de Ludwigvan es quizá la obra más choteada de todos los tiempos, tanto comercial como cotidianamente –ahora mismo es utilizada para vender agüita azucarada y lavadoras– por lo que en nuestra sociedad sería muy raro encontrar a quien no reconociese las famosísimas primeras cuatro notas, tata ta tán!!! Aun así, es una obra magnífica y sigue manteniendo tal poder que cada vez que se le escucha nos hace vibrar de emoción.
 

 
Generalmente se le asocia con un mood dramático, tremendo, temible y sin embargo, entender la obra en su totalidad nos abre un panorama que nos provocará muchas más emociones y todas ellas muy profundas. Opuesta a la primera impresión avasalladora del primer movimiento, el segundo es suave y luminoso; va elaborando temas que reaparecerán en los movimientos subsecuentes, lo que crea un efecto cíclico y de gran solidez a la obra. La orquestación es maravillosa pues a pesar de hacer uso de muy pocos metales, el efecto final es impresionante, junto a los cornos y las trompetas, la voz gravísima del contrafagot y las percusiones logran una gran profundidad sonora, las cuerdas son por momentos muy dulces o muy fuertes y las maderas enfatizan al conjunto sonoro. Así, esta sinfonía se convierte magistralmente en una montaña rusa de emociones, dulces o tremendas pero que nos conmueve a cada instante de esta Meisterwerk.
 
La OFUNAM increíble en lo que va de este ciclo dedicado a todas las sinfonías de Ludwigvan, una interpretación muy emotiva de esta Quinta, en verdad magnífica! El maestro Meyer en la dirección y el clarinete con una excelente ejecución del concierto de Wolfie. ¡Un concierto riquísimo!
 
OFUNAM Programa 4 Tercera Temporada 2016
Paul Meyer, Director Huésped y Clarinete
Ángelus
Miguel Bernal Jiménez  (1910–1956)
Concierto para Clarinete y Orquesta en La Mayor, K 622
Wolfgang Amadeus Mozart (1756–1791)
Sinfonía No. 5 en Do Menor, opus 67
Ludwig van Beethoven (1770–1827)