OFUNAM Programa 3 Tercera Temporada 2015

Escrito por: Juan Dimas Cordova

Fecha de publicación: 5 octubre, 2015

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Wolfie tuvo la genialidad para crear obras divinas, muchas de ellas sacras, dramáticas e incluso música dedicada a la comunidad masónica, con quienes tuvo algunos queveres; de la misma forma tuvo la gracia y el gusto para abordar la ópera cómica donde se tomó muchas más libertades a la hora de colorear los personajes, que sin piedad describen lo peor de lo peorcito del ser humano y sus pasiones, cobijados por el manto atenuante de la risa.
 
Uno de los mejores ejemplos lo tenemos en Las Bodas de Fígaro que es una comedia de enredos románticos donde Fígaro y Susanna se casarán, auspiciados el Conde de Almaviva quien aún pretende los favores de la novia, obviamente, la única que puede meter en cintura al Conde es su propia esposa y todo termina con un final feliz para todos, bueno, quizá no tanto para el Conde. La obertura de esta ópera es una de las piezas más famosas de Wolfie y está llena de encanto y alegría, preparando al auditorio para una obra verdaderamente divertida.
 
El Concierto para Piano No. 4 es uno de los más emblemáticos de Ludwig van, esto obedece a que aquí vamos a encontrar las características del gran pianista que él fue, un virtuoso conocimiento técnico, la gran sonoridad y expresividad del instrumento, aunado su gran genio musical que, en su momento, fue verdaderamente innovador.
 
El concierto comienza propiamente con el piano, cuando la usanza indica que sea la orquesta la que inicie proponiendo el entorno al solista; a lo largo de sus movimientos nos vamos a encontrar un discurso pianístico especialmente luminoso y con muchos matices, desde la alegría hasta la nostalgia y que definitivamente despierta la sensibilidad de quien lo escucha, también tiene algunas peculiaridades formales pues en algún momento el piano deja atrás la melodía para crear un efecto sonoro que no era usual en aquella época y que bien puede evocar más un zumbido que la melodía pero que, enmarcado por la orquesta tiene un efecto verdaderamente deslumbrante pues más allá, las cuerdas marcan los acentos mientras que las maderas matizan la obra.
 
Pienso que el paisaje puede ser una de las formas más sencillas o más complejas de relatarnos una parte del mundo y el encanto de un paisaje es que realmente todo cabe dentro de él. La música de Sibelius siempre me ha parecido un gran paisaje, y encuentro mucho de ello en la Sinfonía No. 2, en ella escucho a la naturaleza, el agua, la piedra, los diferentes elementos, olores y temperaturas, el viento y el sol, aunque también invariablemente me encuentro navegando, estoy delante del mar y su poder, en fin, son miles de imágenes que van formando un todo hermoso y natural, creando una danza elemental y sin embargo no deja de estar presente un lado humano, dotado de una gran belleza, su riqueza orquestal, siempre cálida, para lograr una música siempre grandiosa.
 
Un concierto estupendo, con el maestro Dinic al frente de la OFUNAM y regalándonos un trabajo verdaderamente hermoso, cada obra interpretada con una gran profundidad y maestría, sobre todo en Sibelius. El muy joven maestro Zhang en una interpretación excelentísima del concierto de Ludwig van y que tiene una sensibilidad y sutileza, no exenta de gran energía en su ejecución. ¡Genial!
OFUNAM Programa 3 Tercera Temporada 2015
Srba Dinic, Director Huésped
Haocheng Zhang, Piano
Obertura de Las Bodas del Fígaro
Wolfgang Amadeus Mozart (1756–1791)
Concierto para Piano y Orquesta en Sol mayor, op. 58
Ludwig van Beethoven (1770–1827)
Sinfonía No. 2 en Re mayor, op. 43
Jean Sibelius (1865–1957)