OFUNAM Programa 3 Primera Temporada 2016

Written by on 01/02/2016

Las 21 Danzas Húngaras revelan la belleza de la música popular de aquel país dentro del marco formal de la música orquestal, Brahms tuvo contacto cercano con grandes músicos húngaros y ello le permitió, a lo largo de casi dos décadas, realizar esta bellísima colección de composiciones, inicialmente escritas para piano y que si bien están influidas por el folclore, también tienen el sello personalísimo del compositor.

 

Entre las más famosas tenemos la No. 1, la No. 3, la No. 5 y por supuesto, la No. 6, en la que encontramos una viveza y alegría peculiares, de fiesta aunque por momentos se torna un tanto solemne (no podría ser de otra manera, es Brahms) y sin embargo la alegría del folclore aflora y hacen de esta una pieza de gran brillo.

 

 

Así también su Sinfonía No. 2 desborda alegría y vivacidad, es un retrato de la naturaleza, su esplendor, llena de paz y armonía, como un gran paisaje, por lo que ha sido comparada con la Pastoral de Ludwig van y no sin razón pues en esta sinfonía Brahms crea ambientes bucólicos en una obra formalmente clásica pero que tiene un gran espíritu romántico pues expresa de forma increíble los diversos ambientes de la naturaleza, desde la placidez de un día soleado hasta la fuerza incontenible de los elementos, aunque no lo hace de una forma descriptiva sino a través de esbozos, de sugerencias en vez de narraciones, así la obra inicia alegre y vivaz, crece y se torna tremenda, dramática por momentos, grandiosa sin duda, para terminar ligera, jovial y alegre nuevamente.

 

La idea conductora de este Concierto para Piano No. 2 y de su obra en general, según Rachmaninoff, era que la música se debe crear y desarrollar alrededor de un punto culminante de la misma, para el cual todo el desarrollo anterior debe preparar al escucha para llevarlo a ese clímax ideal; así, este concierto está construido alrededor de los temas centrales de cada movimiento, temas bellísimos que propician el simple goce estético de la obra; en su forma, el concierto es más bien clásico pero con un profundo espíritu romántico, característico de Sergei, el piano resulta imponente y la orquesta se percibe como un gran ente sólido y maleable que enmarca el discurso sonoro del piano de forma delicada y exquisita.

 

Un dato curioso es que este concierto fue escrito después de un largo período de inactividad creativa pues el fracaso de su primera sinfonía lo sumió en un abismo de dudas acerca del valor de su propia obra, así, después de recibir una terapia que resultó muy efectiva por parte del doctor Nikolai Dahl, Sergei compuso este gran concierto que lo llevó a la cumbre del éxito.

 

La forma de dirección del maestro Lebel tiene un encanto particular, dirige con elegancia y apasionamiento y le imprime una viveza especial a la música, de la misma forma que cada nuevo concierto con la OFUNAM sea altamente disfrutable. El maestro Prats al piano con una estupenda, soberbia interpretación del concierto de Rachmaninoff, que a pesar de lo fácil que es escucharlo tiene grandes complejidades, además nos regaló un par de piezas como encore, una de Agustín Lara y un medley de cancioncitas cubanas que además aderezó ricamente utilizando la caja del piano como instrumento de percusión, cosa que solamente un músico cubano podría hacer con tanta elegancia y chabacanería, al mismo tiempo. Excelentísimo.

OFUNAM Programa 3 Primera Temporada 2016

Martin Lebel, Director Huésped

Jorge Luis Prats, Piano

Danza Húngara No. 6

Johannes Brahms (1833–1897)

Concierto para Piano y Orquesta No. 2 en Do Menor, opus 18

Sergei Rachmaninoff (1873–1943)

Sinfonía No. 2 en Re Mayor, opus 73

Johannes Brahms (1833–1897)

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