OFUNAM Programa 2 Segunda Temporada 2016

Written by on 12/04/2016

Este fue un espléndido concierto con música de compositores polacos, lo que nos da una buena semblanza de la música de aquel país.

 

Si bien la fama de Paderewski le viene más por haber sido un extraordinario pianista, fue también un gran compositor; la Obertura en Mi Bemol Mayor es una pieza fresca, muy atractiva y expresiva, con grandes rasgos de la modernidad del siglo xx pero también con grandes, muy grandes influencias de la música alemana del siglo xix y con esto me refiero a Brahms.  La construcción es grandiosa, el corno tiene un pasaje increíblemente hermoso, enmarcado por la sección de maderas y culmina con un desenlace completamente festivo. Una pieza muy, muy rica.

 

Es inevitable escuchar el apellido Chopin y pensar inmediatamente en el piano y es que la música de este polaco, quizá el músico más famoso de su patria, está íntimamente ligada al instrumento, de tal forma que toda su obra está escrita para él y algunas obras incluyen ensambles u orquesta, tal es el caso de este Concierto No. 2, que con una introducción orquestal larguísima, como rola de U2, plantea uno de los discursos pianísticos más románticos y complejos de la música; es delicadamente poderoso, seductor y apasionado, con esa pasión que provoca el ansia por la piel y de besos que hacen que duelan los labios. Bien visto, es un concierto amoroso, el primer movimiento es el acercamiento y el galanteo, atractivo y poderoso, un segundo movimiento que declara el amor con las palabras más dulces que concebirse puedan, para dar paso a un final tercer movimiento lleno de gozo y energía, con la alegría que sobrecoge las vísceras al disfrutar del amor correspondido y convertir la vida en una danza gozosa. Pfff romantiquísima y no exenta de erotismo idea musical.

 

 

Híjoles, la música del maestro Penderecki me produce sentimientos encontrados. Creo firmemente que el hombre moderno tiene la obligación de dejar atrás el pensamiento religioso y abocarse en la reflexión de la condición humana y todo lo que le es inherente; por otro lado también creo que una sociedad rica produce arte, como el nivel más alto de intelectualidad,  la producción y el aprecio del arte son las actividades últimas y más elevadas de la sociedad; a partir de estas dos premisas me cuesta trabajo entender cómo un hombre moderno y sobre todo, un artista moderno puede permanecer dentro de un pensamiento religioso tan profundo, ya lo decía Sartre, el escritor debe estar comprometido con su tiempo y estos ya no son tiempos de Dios.

 

Como sea, el arte siempre es digno de apreciarse y la música de este compositor, a quien ya tuvimos la fortuna de escuchar dirigir su obra con la OFUNAM hace un par de años, es hermosa, moderna y sobre todo, muy interesante. Esta Sinfonía No. 3, a diferencia de sus hermanas, en las que se aprecia un espíritu de vanguardia, es la que tiene una estructura y esencia netamente clásicas, cada movimiento de los cinco que la componen, tiene una intención, un carácter individual, pero que en su conjunto forman una obra sólida; con una gran orquesta, en el primer y quinto movimientos podemos apreciar mucha fuerza, ritmo y melodía de un discurso moderno, con recursos sonoros sorprendentes, con una enorme cantidad de instrumentos de percusión que dotan a la obra de gran dinamismo y plasticidad, pero también tenemos el mood grave que genera el contrafagot, el clarinete bajo o la trompeta bajo, que es un instrumento muy poco usado.

 

Los movimientos intermedios son un poco más difíciles, complejos, capaces de producir sentimientos como el abatimiento, la sensación de tragedia, una angustia terrible o incluso, llegar al enojo, con pasajes francamente estresantes. Es en verdad una obra para escuchar con mucho detenimiento y tratar de comprenderla desde adentro, visceralmente.

 

Un concierto polaco a cargo del maestro Dos Santos, quien a pesar de su evidente juventud demuestra una gran experiencia y mucho oficio sin dejar de lado su frescura y amabilidad. Una gran OFUNAM que demuestra que puede con cualquier reto. Esta noche fue el estreno en México tanto de la obra de Paderewski como la de Penderecki e inusualmente, en un ambiente cargado de expectación, durante el intermedio la mayoría de los músicos daban la última repasada, un solo por aquí, otro por allá, dejando entrever discursos fragmentarios muy interesantes que finalmente resultaron en una ejecución impecable de esta gran sinfonía. El maestrísimo Richard–Hamelin al piano, excelente y que tuvo la bonhomía de darnos un poquito más de Chopin como encore, encantador.

 

OFUNAM Programa 2 Segunda     Temporada 2016

Joshua Dos Santos, Director Huésped

Charles Richard–Hamelin, Piano

Obertura en Mi Bemol Mayor

Ignacy Jan Paderewski (1860–1941)

Concierto para Piano No. 2 en Fa Menor, opus 21

Fryderyk Chopin (1810–1849)

Sinfonía No. 3

Krzysztof Penderecki (1933)

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