OFUNAM Programa 1 Primera Temporada 2016

Written by on 21/01/2016

La obra del maestro Gutiérrez Heras es, a menudo, inclasificable y esto en el mejor sentido de la palabra pues siempre estuvo más allá del mainstream, con una obra personal, moderna e interesante. En el Postludio las cuerdas alcanzan una expresividad profunda, quizá inquietante, que mueve a los sentimientos más hondos, desde la ternura a la angustia; el tema aparece calmo, las cuerdas tejen texturas y ambientes increíbles con un lenguaje moderno y universal que me provocan una intensa sensación de simetría y también de contraste por la gran calidez que proyecta. Hay muy pocas piezas como esta con el poder de transmitir el gran poder de las secciones de cuerdas.

 

El Concierto para Piano No. 4 supuso un gran reto para Rachmaninoff después del gran éxito que tuvieron sus dos conciertos anteriores, éxito que descansa en la emotividad melódica de los temas principales; en este concierto es la orquesta la que tiene un papel protagónico, casi una sinfonía y el piano proyecta un discurso dinámico, quizá más moderno, pero más difícil de escuchar que en sus obras anteriores, por lo que este concierto no fue muy bien recibido y aún en nuestros días es el más incomprendido; habría que apreciarlo desde un punto de vista distinto, quitando a Rachmaminoff la etiqueta de romántico tardío y entendiéndolo como un músico de pleno siglo XX, a partir de este gran concierto.

 

La Sinfonía No. 4, la última de Herr Brahms, bien puede entenderse como monumental, su grandiosidad es indiscutible y sin embargo no tiene la solemnidad que imprimió a la mayoría de su obra, es un canto a la vida, al goce de vivir. En el primer movimiento, el tema aparece sutil pero poderoso, magnífico y lleno de luz, conforme crece la obra el tema transmuta, aparece en ambientes acuáticos o de forma grandiosa y delirante, en el segundo movimiento se convierte en una cadencia suave, pausada, llena de amor o nostálgica, por momentos; en el tercer movimiento, aunque de modo personalísimo, encuentro la influencia del gran Ludwig van que tanto pesó en los hombros del joven Brahms, al punto tal que se decidió a componer su primera sinfonía alrededor de los cuarenta años de edad y a la que muchos, injustamente, llamaron la décima sinfonía de Beethoven; el cuarto movimiento quizá es el más Brahms, aquí recupera la solemnidad, por momentos proyecta una tristeza muy grande a través de los trombones pero al conjuntar todos los metales crea un cierre verdaderamente grandioso, apoteósico, que enfrenta al dolor con el goce de saber propia la fuerza vital. Creo que, contemplando la obra en su conjunto, es una maravillosa narración de vida.

 

En la batuta nuevamente el maestro Diemecke, que con la orquesta ejecutaron formidablemente estas obras y con el maestro Vázquez al piano el concierto de Rachmaninoff, que pocas veces se escucha en vivo y que es todo una experiencia apreciarlo así, en vivo.

 

OFUNAM Programa 1 Primera Temporada 2016

Enrique Arturo Diemecke, Director Huésped

Abdiel Vázquez, Piano

Postludio

Joaquín Gutiérrez Heras (1927–2012)

Concierto para Piano No. 4 en Sol Menor, op. 40

Sergei Rachmaninoff (1873–1943)

Sinfonía No. 4 en Mi Menor, op. 98

Johannes Brahms (1833–1897)

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