OFUNAM Gala de Inauguración Tercera Temporada 2017

Escrito por: Juan Dimas Cordova

Fecha de publicación: 12 septiembre, 2017

Categoría:

En la Sinfonía No. 4 encuentro una de las obras más profundas de mi tío Pete, ese momento en que todo ser humano encara su destino y lo mismo que con el miedo, hay quien ataca, hay quien sale despavorido; mi tío Pete creo que combatió, hizo su declaración de valores, de cómo debe ser la vida, aunque nos guste o no, yo no creo que la vida deba ser de una forma preconcebida, encontrando la felicidad en los moldes sociales de cada época, no nos la dan a nuestro contentillo, es más bien nuestra elección el vivirla en armonía o en eterno conflicto; yo elijo la armonía, generalmente.

Un primer movimiento vibrante, que desde las primeras notas plantea el tema como una declaración, una idea poderosa envuelta en un mar de ideas, propias y ajenas, en la confusión, la idea principal avanza poderosa, inexorable, con la fuerza del destino; esta idea aparece y reaparece, fija, alrededor de la cual gira toda la idea musical.
A la par de las sonoridades tremendas, profundas, casi wagnerianas, aparecen las más tscheikowskianas, las dulces, suaves y encantadoramente fantásticas, llenas de luz y definitivamente deliciosas, soliloquios e ideas cálidas; los pizzicati crean una atmósfera etérea, diáfana, cobijados por la calidez de las maderas y el cierre viene pleno de sonoridades eslavas, festivas y bailables y que poco a poco van cobrando una fuerza y brillo tan sólo comparable a la música de Ludwigvan;  la sinfonía se desenvuelve así, una declaración de vida, inamovible, con una propuesta en la vanguardia, defendible ante cualquier otro argumento y sin embargo, siempre amable, cortés, nunca pierde su dulzura y encanto.

Con un poco de morbo, poco, pienso en el momento en el que el artista cobra conciencia del momento de su muerte, es en ese momento que todo su genio creativo brota, impetuoso, indetenible y crea, con una magnificencia que a lo largo de la vida sólo fue dosificando.
Ejemplificando, Ludwigvan con su Novena Sinfonía creo una de las obras más divinas de la historia de la humanidad, en contraposición y a un nivel mucho más bajo, el señor Sabina sentía que moría al crear su 19 días y 500 noches, su obra más acertada, al sobrevivir a ese momento no ha podido sino crear música mediocre, refritos de buenas ideas y se agotó su impulso creativo. Rachmaninoff crea sus Danzas Sinfónicas cerca del momento de su muerte y esta obra, la última, es una exquisita colección de las magníficas ideas musicales del artista, un romántico acérrimo aunque anacrónico; cuando todos componían con atonalidades, él mantuvo la delicadeza y suntuosidad de la música rusa del siglo XIX, música exuberante, brillante, que entra en los rincones más profundos del alma, es imposible no conmoverse ante esta obra.

Las Danzas comienzan suaves y armónicas, en algún momento, la voz del sax surge con un encanto inesperado, suave, como un ronronear; la valse es moderna, un tanto americana, híbrido de ecos europeos y americanos, parece por momentos una parodia, una danza rota, un vals callejero pero en instantes recupera su sofisticación, melodías evocativamente rusas recuperan el brillo y la cadencia; en el tercer movimiento las campanas evocan la liturgia ortodoxa, quizá un guiño a la divinidad y la música se sitúa en la modernidad del siglo xx, la prisa y sinrazón de la urbe americana se ven reflejadas en cuerdas frenéticas, es todo un paseo, a toda prisa por las calles de Manhattan, aunque poco a poco el alma de la Madre Rusia asoma y se hace omnipresente, cerrando de forma monumental una obra que conforma el legado, no definitivo, de una vida dedicada al arte.
Con esta Gala de Inauguración comienza formalmente la tercera temporada de conciertos de la bellísima OFUNAM, concierto dedicado a la memoria de los maestros Arturo González y Joel Trejo, integrantes activos de la orquesta. Siempre es un gran acierto iniciar algo con la música de mi tío Pete y esta temporada promete estar buenísima. El maestro Quarta en la batuta con un magnífico trabajo orquestal de la OFUNAM; tuve oportunidad de escuchar la cuarta sinfonía con esta misma orquesta hace pocos años y creo que esta interpretación fue realmente superior, la expresión y los sentimientos desatados fueron tan poderosos como en pocas ocasiones he escuchado, un excelentísimo trabajo, en verdad.
 
OFUNAM Gala de Inauguración Tercera Temporada 2017
Massimo Quarta, Director Artístico
 
Sinfonía No. 4
Piotr Ilyich Tscheikowski (1840–1893)
 
Danzas Sinfónicas
Sergei Rachmaninoff (1873–1943)