OFUNAM 1a Temporada 2016 Gala de Año Nuevo

Written by on 12/01/2016

El vals tiene una característica que lo diferencia de la generalidad de la música académica, se baila en pareja y por lo tanto se convierte en una música más personal, propicia para el cortejo, por algo decían las viejas de la época que muchas virtudes se habían perdido al compás de aquella música pecaminosa y bueno, aunque hoy ya no sea la música de nuestros salones de baile, es bien cierto que la mayoría de nosotros tiene una historia con algún vals.

 

Alejandra y Sobre las Olas son dos magníficos valses de compositores mexicanos y que son conocidos alrededor del mundo y quizá este último sea el más famoso, rivalizando aún con los más grandes valses vieneses pues goza de gran fama en Europa y demás tierras emergidas; es ambos valses encuentro un sabor innegablemente mexicano de la misma forma que es muy evidente la sofisticación y la opulencia característica del género, el ritmo suave y cadencioso, los motivos llenos de ternura, brillo y ligereza hacen de estas piezas algo exquisito.

 

Así, en la Viena del siglo XIX el vals fue el género favorito en los salones de baile aunque no el único y en recuerdo a la opulencia de la época, nos han llegado en un halo de esplendor; Sangre Vienesa, El Danubio Azul o el Emperador son valses que aún hoy proyectan esa magia, fantasía y majestuosidad que en su momento deslumbró al mundo occidental; a la par del vals, la polka tuvo también gran auge, un baile un poco más desenfrenado, alegre y vigoroso, más cercano al sentir del pueblo que a la impostura de las cortes y que permitía bailar y reír con más franqueza.

 

Bajo Truenos y Relámpagos y Trish–Trash son dos grandes ejemplos de esta género que Herr Strauss Jr. abordó exitosamente, lo mismo que la opereta, hermana menor de la ópera y que se caracteriza por ser francamente alegre y simplona, y cuya opereta más conocida es El Murciélago cuya obertura se interpreta con frecuencia en conciertos sinfónicos.

 

Tengo una historia personal con la obertura de Poeta y Campesino. Mi papá no tolera muy bien esta música, pero esta obra en particular le agrada mucho así que, siendo niño, pronto aprendí a que si quería poner mi música, tenía que poner primero Poeta y Campesino, lo que me aseguraba varias horas de hacerme cargo de la música, cuando menos hasta la hora del almuerzo. También aparecía en un capítulo de Andy Panda que me resultaba muy divertido, así que fue una constante durante mi niñez. Ya mayor encontré una obra refinada pero muy emotiva, la voz del poeta es expresada por el primer cello y logra un discurso profundo e interesante, de la misma forma que a través de la orquesta se proyectan las fuerzas de la naturaleza así como sus encantos.

 

Toda voluntad de poder necesita expandirse, de lo contrario está condenada a fracasar; así, la voluntad imperialista de don Napoleoncito le hizo emprender la conquista de Europa, hasta que el pueblo y el invierno rusos lo detuvieron, marcando así el inicio de su caída. La Obertura Solemne 1812 es un poema sinfónico que narra, a través de diversos motivos musicales, los hechos bélicos que enfrentaron a Francia y Rusia, temas que expresan el dolor y desazón que provoca la guerra, en voces dolientes como la del oboe y que se extienden hasta las cuerdas graves de la orquesta y el aliento poderoso de los fagots; cada bando está representado por motivos musicales nacionalistas, los franceses por las primeras notas de La Marsellesa y los rusos por motivos populares, himnos de la iglesia ortodoxa y finalmente el himno Dios Salve al Zar.

 

Esta es, sin duda, una de las obras más poderosas de la música de mi tío Pete, logrando momentos verdaderamente épicos, emotivos y conmovedores y que para disfrutarlos no es necesario conocer el trasfondo de la historia que le dio vida, tan sólo es dejarse llevar por las emociones que proyecta cada sección de la obra hasta llegar al clímax excelso.

 

Este concierto fue una magnífica forma de comenzar este 2016 y por muchas cosas, la primera es que este año la bellísima OFUNAM cumple 80 años y promete una gran celebración; al día de hoy es una de las orquestas del más alto nivel tanto en el país como en el mundo, con una trayectoria muy sólida y en continuo ascenso y que en mi humilde apreciación, se encuentra en uno de sus mejores momentos, obviamente sin despreciar otras épocas de la orquesta.

 

Por otro lado, la presencia del maestro Diemecke fue un gran acierto para inaugurar temporada y este año tan especial pues orquesta y director recibieron una merecidísima ovación de pie pues tanto obras como ejecución fueron altamente emotivas; la selección de las obras, incluyó el Danubio Azul y, fuera de programa, la Marcha Radetzky, ambas piezas clásicas en las Galas de Año Nuevo en Viena, además de que su gran presencia y la interacción que genera con el auditorio hacen que uno se involucre de una forma más personal con la música y con la orquesta, dejando de lado la solemnidad usual y platicándonos de viva voz lo que vamos a escuchar y alguna anécdota o precisión sobre la obra, detalle que verdaderamente se agradece; en la Radetzky, como es usual en muchas orquestas europeas, nos invitó a acompañar a la orquesta con las palmas, situación que siempre me resulta muy divertida y altamente disfrutable.

 

Así, con gran gusto, estaremos dando seguimiento a las actividades alrededor de los festejos por los 80 años de la orquesta, que promete ser un año de gran celebración.

 

OFUNAM 1a Temporada 2016 Gala de Año Nuevo

Enrique Arturo Diemecke, Director Huésped

Vals Alejandra

Enrique Mora (1876–1913)

Vals Sobre las Olas

Juventino Rosas (1869–1894)

Vals Emperador, op. 437

Vals Sangre Vienesa, op. 354

Vals En el Hermoso Danubio Azul

Obertura de El Murciélago

Polka Trish–Trash

Johann Strauss II (1825–1899)

Obertura de Poeta y Campesino

Franz von Suppé (1819–1895)

Obertura Solemne 1812

Piotr Ilyich Tchaikovski (1840–1893)

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