Non Stop Ska! bacanal de música jamaicana

Escrito por: Daniel Diaz

Fecha de publicación: 19 octubre, 2016

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 Fotografías: Jessica Rugerio
 
El ska es un beat, un beat que se entreteje dentro del cuerpo, se guarda, se encarna, se entremezcla con los órganos y se aferra al alma. Este beat no es solo un virus jamaicano, quiero decir: allí se diseñó, pero se germina de manera involuntaria en cuerpos de todas las latitudes geográficas. El ska es venéreo: es literario, es erótico, es movimiento, es romance, gritos y  baile.
 
Cuando algún realizador cinematográfico preste atención a este lado del mundo, aborde la historia del ska en México y analice su contexto sociocultural sabrá que  Non Stop marcó un parteaguas entre un género marginado social, comercial y mediáticamente a otro que demostró ser elegante, rentable y plural. Y es que el esfuerzo de las personas que lucharon para que este escenario fuese posible debió ser una batalla bestial contra los prejuicios, pero se logró y se logró bien.
 

 
Los asistentes, con personalidades y outfits extravagantes, gangsteriles, sesenteros, rastas y hippies, recorrían los pasillos del Palacio de los Deportes donde el soundtrack era vertido en un inicio por el two tone de Oscar El Magnífico Serrano con su Radio Skandalo. Skingirls, de toda la zona metropolitana lucían pasos de baile propios de una mujer empoderada, feliz y elegante. Ska Beat Club (uno de los medios digitales de mayor impacto dentro de la comunidad) lució un set musical de world ska music, dejando escapar canciones como ‘Chango’ de Ska Cubano, ‘Madness’ de Prince Buster y ‘Set Me Free’ de Ken Boothe.
 
La nostalgia sacó una sonrisa a los asistentes al moverse con la música de Los Pies Negros, canciones que les acompañaban en la secundaria; entre el público disfrutando: los músicos de Isla Groove, Modulo Ghetto y Ensemble 64. Quien sorprendió con una participación de gran calidad fué King Hammond, nos brindó un rocksteady cadencioso y muy fino.
 
Pauline invitando al público a no votar por Donald Trump - Fotografía: Jessica Rugerio
 
Arthur 'Gaps' Hendricks de The Selecter - Fotografía: Jessica Rugerio
 
Un fenómeno interesante del que hay que presumir fue el tener en un mismo día a dos reynas del ska, Pauline Black y Doreen Shaffer, mujeres consagradas por su voz, en auges diferentes, pero aún de pié. Quien se llevó el festival fue definitivamente fué The Selecter, que más bien fue un orgasmo musical colectivo del público. Cuando Pauline Black cantó ‘Missing Words’, el éxtasis recorrió los cuerpos de quienes coreaban en conjunto. El sabor de boca que se llevó The Selecter fue el de la nueva escena del ska en México, rompiendo el trago amargo que vivieron hace once años en la despedida de Ska-p (donde fueron abucheados por los fans de dicha agrupación).
 

 
Miles de personas que comparten aquel beat del ska en sus cuerpos, se congregaron en el festival Non Stop Ska!, un fenómeno cultural resultado de la sofisticación del gusto musical de esta comunidad, donde se logró ver por primera vez y de manera masiva, un bacanal digna para esta música que lucha día con día desde cada una de sus expresiones para dejar atrás la marginación, se le socialice y se le valore. Gracias a Dils (músico y creativo del festival), gracias a quienes creyeron en este proyecto, gracias a los asistentes que bailaban como locos y al director de cámaras cuyo trabajo fue impresionante.
 
Esperamos que continúe en años próximos e inviten a Journal Ska de Rock 101 a colocar música en el escenario de selectores (digo, lo haríamos más agradable que los DJs de electrónica que se aparecieron de la nada).