La maldición de hacer la fiesta y el por qué México ganará en Barranquilla 2018

Escrito por: Katya Lopez

Fecha de publicación: 31 julio, 2018

Una serie de combinaciones inusitadas llevarán a México a ganar los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018, algo que no sucedía con Cuba presente desde hace 52 años, en Kingston 1962. A la mitad de la justa, ya se vislumbran los escenarios

Sin duda hay un despunte en el rendimiento de los mexicanos. Éste resurge y se entremezcla con los peores momentos para equipos de Venezuela, Cuba y el local Colombia, que hoy padece la misma suerte de México, hace cuatro años, pues en Veracruz 2014 ni como local pudo superar a Cuba en el medallero y así, desde Barranquilla emana el desaliento el día de hoy para los anfitriones.

Los propios Alfredo Castillo, titular de la CONADE, Carlos Padilla, presidente del Comité Olímpico Mexicano o Marijose Alcalá, Jefa de Misión de la Delegación Mexicana, dieron pronósticos que hoy parecen reservados. El que más apostó fue Castillo al decir que México alcanzaría un máximo de 127 oros, a pesar del recorte de eventos en los que nuestro país garantizaba ganar, como los 20km de marcha en donde competiría la Campeona de Copa del Mundo Lupita González.

La evaluación se quedó corta y a mitad de los Juegos, nuestro país suma 256 podios, de ellos 102 oros, lejana va Colombia en segundo sitio con 54 primeros sitios y por debajo, Cuba con 53 áureas. Mientras leemos este análisis, se abulta la ventaja mexicana gracias a deportes como tiro deportivo.

Hoy la realidad marca que México escuchará el Himno Nacional en el podio entre 53 y 55 ocasiones más. Algo que sucedió en San Salvador 2002 pero sin Cuba presente y que nunca antes había pasado en competencia directa con los isleños: ganarles hasta 132 oros.

¿Pero a qué responde? Si Colombia amenazaba con destronar a México de su segundo sitio y dar pelea hasta a la potencia mundial Cuba. Su triunfo con 239 podios (94 oros) en los Juegos Sudamericanos de Cochabamba, en junio pasado, eran su mejor cartel, pero el brillo fue fortuito.

Colombia, de local sufre lo que México sufrió en Veracruz 2014. Aunque en patinaje de velocidad logró el liderato del medallero, sus deportes potencia olímpica se sumergen en las sombras. En ciclismo de pisa sólo ganaron dos oros, mientras México se llevó ocho. Los colombianos no contaban además con Paul Nicholas el trinitario que ganó tres oros en las pruebas de velocidad del velódromo.

Natación tuvo dos grandes sorpresas: por un lado, la caída de la hegemónica Venezuela que lideraba los medalleros en las albercas y en Veracruz se consagró con 17 títulos, pero en Colombia sólo ganó dos; por el otro, la actuación de México con 43 podios y de ellos 15 oros; sería necio atribuir el resultado de los tritones nacionales sólo al factor Venezuela, pues 13 oros se ganaron con nuevo récord de evento y por vez primera contaron con atención focalizada, campamentos de preparación y competencias internacionales, como un equipo integrado. Natación logró la segunda mejor actuación histórica detrás de Panamá 1970 (19-16-16), cuando México saboreaba los remanentes del nivel alcanzado en los Olímpicos de México 1968 y cada país podía llevar tres nadadores por evento a la justa centrocaribeña, por ende la probabilidad de podio era más alta.

Sin embargo, a la lista se suma otra variable: Cuba. Como ejemplo, remo: que en Veracruz 2014 ganó las diez de oro disponibles y esta vez sólo cinco, mientras México conquistó seis; gracias a una nueva y competitiva generación que incluye al Campeón Mundial Sub23 Alexis López, pero también a dolorosas ausencias en el equipo isleño: remeros que dejaron la selección en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en el Campeonato Mundial de Florida 2017 mermaron en la creación de un equipo más consolidado y a los cubanos les quedó como mejor y nada despreciable figura, el Subcampeón Olímpico Ángel Fournier.

Mucho se ha dicho que en ésta, la justa regional más antigua del mundo, no debe mezclarse el deporte con la política y sin embargo, quedó inmersa directo en el medallero. Desde el inicio de la Guerra Fría (principios de 1960), mucho se sospechó de los apoyos del bloque comunista para con Cuba en asesoría técnica y científica, con la firme convicción de demostrar que su nuevo modelo políticosocial era superior al capitalismo. ¡Y vaya que lo fue! Cuba llegó a reinar los Juegos por hasta 150 medallas de oro aunque la máxima fue Ponce 1993 con 227 oros y 364 totales, México penosamente alcanzaba el segundo lugar con 66 primeros sitios.

Cayó el Muro de Berlín en noviembre de 1989 y aún quedaron en Cuba secuelas de la metodología deportiva, que hasta los Olímpicos de Río 2016 le alcanzó para estar entre las 20 potencias mundiales con 11 medallas (5 oros, 2 platas y 4 bronces) pero eso es solamente el suave oleaje de lo que un día fue el tórrido ritmo de un país arrasador.

Hace más de 30 años, Cuba descubrió algo mejor que ganar las medallas: exportar a la materia intelectual que las fabrica: los entrenadores. Los convenios de colaboración de Cuba con diversos países de la región son continuos, pero su mejor aliado es México, donde en los últimos 15 años no sólo se han firmado convenios con la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, sino con los Institutos Estatales del Deporte y entidades como Baja California, Jalisco o Monterrey, potencias de la Olimpiada Nacional, deben mucho de sus resultados a estos baluartes. México puede hablar de Campeones Mundiales Juveniles como Roberto Vilches en atletismo o Natalia Botello en esgrima gracias al apoyo focalizado de extraordinarios técnicos isleños como Lázaro Paz o Alain Tandrón y como ellos, muchos más en todo el país que hoy lidera el medallero de Barranquilla 2018 muy en parte al intelecto cubano.

Sin embargo, también hay intelecto nacional de por medio. Así como lo hubo en la natación, lo hay en el ciclismo y en otro deporte sorpresa: el tiro deportivo en el que México está a la mitad de su torneo y acumula 15 preseas ocho de ellas de oro, cuando hace cuatro años apenas ganó seis de primer lugar. El talento más destacado allí es Edson Ramírez, quien ganó los tres oros que buscaba, de la mano del entrenador mexicano Blas Ruiz.

Aunque en halterofilia Colombia ganó los Juegos con 13 de oro, México mejoró lo hecho hace cuatro años, cuando sólo se ganó uno y ahora fueron cuatro, tres de ellos con récord de evento de Tania Mascorro, Aremi Fuentes y Quisia Guicho; mientras, deportes tradicionales para México: clavados, squash, racquetbol o taekwondo cumplieron con sus tradicionales dominios.

En la segunda mitad de los Juegos, Cuba remontará para superar a Colombia, con boxeo, lucha, judo femenil y atletismo; sin embargo, no alcanzará para superar a México y podría quedar hasta diez medallas por debajo de nuestro país.

Además, a México le falta contender sus deportes potencia: nado sincronizado, triatlón, gimnasia rítmica, tiro con arco y en el atletismo un máximo de siete eventos por ganar.

Sobra decir que el presupuesto para Conade de este año fue el menor en los últimos siete años. Si en 2012 fue de 5 mil 357.1 mdp, este año fue de 2 mil 200mdp y se redujo más del 50 por ciento de la cifra inicial; a causa de ello, se dieron recursos focalizados para atletas específicos, no para selecciones nacionales, por lo que casos como Pentatlón Moderno se quedó sin ganar más de sus dos oros o el boxeo no recibió apoyos federales para competir o lucha que la mayoría de sus campamentos los hizo en Jalisco, mientras sus contrincantes entrenaban en giras por Europa.

Aún con ello, la segunda parte de la Delegación Mexicana llega por vez primera sin la presión de colgarse el oro, sino con el deseo de mantener una racha nunca antes vista y que podría dar la mejor cosecha de oros en la historia de México dentro de la justa centrocaribeña un promisorio inicio a Tokio 2020 que se mezcla con sin sabores extranjeros y resiliencia mexicana.