Las pistas de Björk en México

Written by on 26/04/2017

En el capítulo anterior les hablaba sobre lo dañino que resulta la mala información que se replica en redes sociales y bueno, Björk no dejó de ser víctima del ciberbullying por lo que tuvo seguramente que refugiarse en una lujosa cueva donde bebió por días vino espumoso con diamantes flotando y sus lágrimas caían una a una en su tapete elaborado con libras.

 

Y es que perdón si me meto en un necio debate de género, pero no importa si eres una niña que decide dejar la escuela, o una joven que denuncia un acoso callejero, una indígena activista, una actriz blanca mostrando sus senos en una portada de revista porque actriz, una astronauta, una científica descubriendo como sanar el cáncer, una joven yéndose de fiesta en la madrugada, una madre amamantando a su hijo en el metro o una creadora de música experimental, porque a ojos del mundo inequívocamente vas a estar haciendo forzosamente algo medianamente mal, solo por ser mujer. Ni modo, aquí nos toco vivir, la cosa es que antes no lo podíamos ni decir abiertamente.

 

Lo anterior viene luego de que Björk anunciara su más reciente visita a México, en un único concierto en el Auditorio Nacional, y que después de anunciar los elevados precios del recital, vino una aparente calma con el aviso de su participación en el festival Ceremonia, además de la instalación #BjörkDigital en el Fotomuseo de Cuatro Caminos y en el inter, un DJ set improvisado en la compañía de ARCA. Una vez que esto pasó, una ola descarrilada de insultos y descrédito por parte de aquellos que en su opinión apesta, inundaron las redes aludiendo al hecho de que el trabajo de la cantante es sobrevalorado, presuntuoso, y hasta carente de discurso artístico. Y vuelvo a lo mismo, lo malo no es que algunos no les guste la música de Björk, el problema es que lo expresen de una forma tan vulgar haciendo alarde de quien sabe qué conocimientos.

 

Espero de corazón que las fuerzas oscuras no hayan provocado que ninguna alma proveniente de las nuevas generaciones se priven de conocer a esta excelente artista sin antes darse la oportunidad de escuchar su música

 

Pero aquellos jóvenes lectores que aún se sientan indecisos de escuchar la obra de Björk y que tengan dudas solo porque suena distinto a lo que generalmente suena en cualquier bocina, déjenme primero contarles una historia:

 

Corría el año de 1994 en el todavía Distrito Federal,  cuando en televisión abierta, que aún no era ni digital ni HD, existían canales vacíos, que no eran nada más que señales desocupadas donde lo único que se transmitía eran las famosas rayas de colores, puntitos en blanco y negro o, si tenías algo de suerte, entre el medio día y las 5 de la tarde,  aproximadamente unas cinco horas de videos de rock alternativo que se repetían una y otra vez,  así que muchos como yo, comenzamos a indagar sobre música gracias al ocio de algún o alguna camarada que en lugar de poner rayas en un canal inútil, nos ponía videos musicales. Hay héroes sin capa y esa entidad era una de ellas.

 

Entre los muchos videos programados en esas horas había uno en especial que me hacía brincar. Se llevaba perfecto con mi furia adolescente y la chica que interpretaba la canción era rara como yo, oh sí, porque raras, únicas y especiales las habemos desde antes de que se pusiera de moda. Esa canción era Violently Happy y esa voz que te recordaba a una princesa o hada madrina con toques extraterrestres era Björk.

 

Y no voy a salir con la cursilería de que Björk cambió mi vida desde entonces y todo tuvo sentido, porque a la par hubo otros muchos que en conjunto lo hicieron,  pero sí hizo algo importante, puso Human Behavior y There’s More to Life Than This a sonar en mi cabeza una y otra y otra vez, y las canciones se volvieron mantras, y los mantras pensamientos y los pensamientos se convirtieron en referencias y las referencias se transformaron en soundrack, ese que te acaricia el alma y te acompaña a diario a donde sea que vayas y en ese soundtrack vive Björk desde aquel lejano entonces.

 

 

Y bueno, cuando alguien como ella visita tu país, va dejando un rastro de magia y suceden cosas maravillosas. Así fue el paso de esta compositora por el desolado y siempre surreal México.

 

Primero, un mítico concierto en nada menos que el Auditorio Nacional, con toques mucho más formales y rigurosos y, tan solo unos días después, tal como lo hiciera una hada madrina, salvaba prodigiosamente la edición 2017 del Festival Ceremonia, apenas cancelado un día antes dado que los problemas climatológicos de Toluca que impidieron que dicho festival se realizara en tiempo y forma.

 

En la página oficial de Facebook de Björk, se lograba ver un emotivo mensaje que decía que ella y su equipo habían ensayado y preparado cada detalle de ese día, mostrando su desolación y solidaridad con los asistentes y productores pero arrojando al mismo tiempo una pequeña pista de esperanza ¿Alguien propone un Plan F? Al que muchos entusiastas resignados respondieron invitándola a sus casas o al menos a deleitarse con una torta de mole verde en la Vaca Negra.

 

Tan solo unas horas después, los organizadores pregonaban la buena nueva: habrá Ceremonia en domingo y Björk estará ahí junto al otro ochenta por ciento de cartel confirmado. Sí amigos, los milagros del rock existen. De esta forma miles lograron ver y escuchar, incluso por primera vez, el encanto de la voz y composiciones de la islandesa.

 

 

Pero a la par de esas dos presentaciones, se desarrolla también la exposición #BjörkDigital una exposición de realidad virtual la cual ha sido exhibida nada menos que en las ciudades más grandes del mundo tales como Tokyo, Londres, Sydney, Montreal e Islandia, la cual concentra el trabajo de diversos diseñadores y artistas visuales que hicieron uso de la tecnología más novedosa para montarla haciéndola única en su especie.

Pero un momento, una exposición de realidad ¿qué?  Y yo que me creía súper moderna por haber visitado el Museo del Mundo Maya donde ya puedes manipular diversos gadgets digitalmente. Pero, esperen, ¿acaso el precio supera los 600 pesos mexicanos?

 

Y así muchos, que como yo tuvimos que ser víctimas de la manita de puerco emocional para obligarnos a consumir cultura. ¿Y de qué se trato esa manita de puerco emocional? Pues en la posibilidad de ver a Björk junto a ARCA en Dj Set en la compra de tu boleto para asistir a la exposición y que al final, tuvimos que tragarnos sin agua nuestra amarga incredulidad.

 

Una vez adentro, además de la camaradería y hospitalidad por parte de los guías del Fotomuseo, puedes darte cuenta de que definitivamente no es nada que hayas experimentado antes y por lo tanto, no tienes parámetro de comparación (por muchos videojuegos que hayas jugado). En primera, porque involucra y pone a trabajar tus oídos a la par de tu vista y tacto, a diferencia de otras exhibiciones, no eres el típico espectador pasivo que solo observa y juzga sino que eres participe de las obras.

 

La expo esta dividida más o menos en tres etapas: Primeramente, un acercamiento al Biophilia Room, donde tienes la oportunidad de manipular, con la ayuda de una tableta, la app del disco, la cual fue diseñada como una herramienta educativa que sirviera a estudiantes como una alternativa de aprendizaje en temas como: ciencia, tecnología, música, naturaleza y creatividad. Dentro del cosmos de la aplicación, podrás encontrar juegos que ayudarán al estudiante a comprender fórmulas o bien, mecanismos para componer o cambiar las canciones del disco Biophilia.

 

En la segunda parte, siendo la actividad medular de esta exposición, la cual oscila alrededor de  las canciones del Vulnicura, encontrarás seis momentos con experiencias distintas; la primera de ellas es Black Lake, en donde dentro de una sala oscura con dos enormes pantallas y rodeada de bocinas con calidad de definición y audio inigualables, escucharás y verás muy de cerca la dolorosa experiencia de una ruptura amorosa: la de Björk con el artista visual Matthew Barney. Este video infinito tal como el dolor del que nos habla, fue dirigido por el artista visual Andrew Thomas Huang,  quien colabora actualmente con la cantante en la elaboración de todo el diseño y discurso visual del Vulnicura, incluido el concepto de #BjörkDigital. Grabado en una cueva en algún lugar de Islandia, podemos ver a Björk en primer plano, arrodillada, encerrada y mutilada por un dolor y una rabia infames que la aquejan a tan solo dos meses de su divorcio. Con una fotografía impecable, la experiencia Black Lake toca fibras muy profundas y expone a su vez, un lugar muy intimo dentro del corazón de Björk.

 

Cabe destacar que esta sala únicamente ha sido montada en el Fotomuseo de Cuatro Caminos, es decir, estamos siendo testigos de la versión más completa de #BjörkDigital en todo el mundo. Por otra parte, también es cierto que la islandesa eligió personalmente este recinto para montar aquí la exposición.

 

Los siguientes tres momentos tienen que ver con una experiencia 360ª, primero Stonemilker, dirigido también por Thomas Huang, veremos a una Björk en amarillo rodeándonos por doquier y suplicando claridad comunicativa, también doloroso aunque más refrescante, quizá esa sea la sensación que emana el hecho de haber sido grabado en una remota y bella playa islandesa.

 

 

Enseguida, y también en 360ª viene Quicksand, grabada en vivo en un concierto en Tokio con tecnología de realidad aumentada.

 

Y para concluir las experiencias 360ª está Mouth Mantra, la cual trae consigo una advertencia para estómagos susceptibles, ya que con ayuda de algunas capturas hechas del interior de la boca de Björk, Jesse Kanda, su director, nos hará vivir por algunos minutos dentro de la boca de la cantante, junto a todos sus movimientos vibratorios, salivales y de lengua.

 

Por otra parte vienen los momentos de realidad virtual, diferentes a las que uno experimenta en un juego de video, ya que por ejemplo en el caso de Family, tendrás que, con ayuda de un dispositivo ayudar a zurcir el pecho lastimado de Björk con ayuda de tus manos, aguja e hilo mientras la escuchas cantar. Lo mismo sucede con NoGet, donde a través de esta realidad virtual te ves inmerso en la mutación corporal de la cantante.

 

La última parte de la exposición consiste en una retrospectiva de la carrera de Björk a través de un recorrido por los videos más representativos dirigidos por la realeza de la cinematografía.

 

El punto es que esta exposición vale la pena cada centavo por ver algo único y de excelente calidad, la cual ha sido montada en apenas cinco países y que costó muchos millones ser instalada. No necesitas ser fan de Björk para entenderla pues más allá de ser un recorrido alrededor de la cantante, es más bien una ventana hacia la tecnología y las herramientas con las que dentro de poco tiempo tendremos que relacionarnos.

 

Así es cuando todo tu trabajo lleva un sello de cuidado en los detalles, trabajo en equipo, dedicación y amor. Siempre notas distintivas de las obras de Björk.

 

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