La verdad es que yo fui otra victima de Creep

Escrito por: Rock101

Fecha de publicación: 20 enero, 2016

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En el inicio de 1994 la situación de Rock 101 se desgajó y la consecuencia directa en mi vida cotidiana fue padecer una especie de estrés postraumático que me impedía estar cerca de la música que sonara a Rock 101. Desde ese inicio de 1994 hasta 1996 mi refugio fue el jazz. Siempre había querido tener el tiempo de adentrarme en el mundo del jazz, pero la exigencia diaria de un grupo radiofónico no dejaba tiempo para escuchar algo ajeno a nuestros propios contenidos.
 
Asi que, desapegado –físicamente- de la responsabilidad del grupo, al jazz me metí y es una época de recuerdo entre azules y grises descontrolados en donde la estridencia delicadamente brutal del jazz envolvió mis sentidos, incrementando la barrera emocional que me separaba de cualquier cosa que oliera a rock´n roll.
 
Fue hasta 1996 cuando Martín Hernández me invitó a colaborar en WFM, me reincorporé a un nuevo mundo de música que, en 2 años, había cambiado muchisimo. En un proceso de reprogramación de la estacion fui descubriendo nuevos sonidos, acercándome con cautela a los viejos.
 
Configuré una nueva programación para WFM sin la especialización radical de Rock 101, aderezada con toques mas coloridos de ese momento, y que básicamente eran sonidos “antigrunge” o fusiones que trataban de relajar el ambiente pesado que habia impuesto el rock pesado de Seattle.
 
En 1997 regresé al NRM tratando de colaborar en el rescate de un barco que ya estaba a la deriva. Se propuso un proyecto que iba a llamarse ERA 101 en donde había estado Rock 101. Siempre me encantó el doble sentido del nombre. Hubiera sido un exitazo, pero nunca vio la luz consecuencia, precisamente, del rumbo equivocado por el que ya zurcaba la empresa. Pero bueno, Radiohead y ‘Creep’.
 
Fue en el regreso al NRM, y con la perspectiva de crear una nueva programación enfocada a la modernidad electrónica, incluyente de los nuevos sonidos alternativos, que me reencontré a Radiohead, cuando llegó a mis manos, entregado por un representante de la compañía discografica de la banda, un disco que venia acompañado de grandes reviews y con una pompa que me parecio exagerada en su momento, para una banda que habia hecho una cancion buena, ‘Creep’, pero sin ningun acto de magia sobresaliente. Recuerdo ver la portada de ‘Ok Computer’ y no darle mayor importancia, menos para la idea musical que tenia entonces en mente.
 
Para mi –recordemos que no había escuchado nada de la música de Radiohead, o culquier otra banda que hubiera producido nueva musica entre 1994 y 1996 en el postRock101 state of mind-, no era más que la continuación de una cancion pseudo hard rock, pseudo alternativa, pretensiosamente intelectual, llamada Creep. Como llego el disco lo guardé con los demás discos de mi oficina.
 
Se diseño ERA 101, se propuso su salida al aire, y todo quedo en un intento de medianía creativa llamado 100.Nueva Era. Medianía que nos llevó una vez más a  emigrar a nuevas tierras para 1998.
 
En 1999 lanzaríamos W Radical con el consiguiente éxito de presentar a México el gran movimiento de musica electrónica para el Siglo XXI. En ese lapso, entre enero 1998 y enero 1999 me propuse rescatar los sabores de la música que me habían arrebatado en 1994. Rescatar el placer de escuchar la produccion alternativa y conocer los nuevos caminos de esas bandas que había conocido y de las cuales me había negado seguir escuchando algo.
 
Así fue como, en la tranquilidad de mi casa, fui descubriendo a Massive Attack, Portishead, rescaté a Underworld, a Björk, a Fluke. Conoci lo que siguio haciendo Pearl Jam –medio desilusionante- el ‘Stripped’ de los Stones, Pink Floyd Pulse, y entre todos esos discos que habian quedado empacados. Un buen día abrí el ‘Ok Computer’ con el prejuicio durisimo de ir picando cada track y darme una idea del álbum, casi casi por compromiso.
 
Cuando comenzó el disco y recibi el primer guitarrazo de ‘Airbag’ me recrimine por unos segundos el esfuerzo inútil de intentar descubrir algo nuevo en esta banda que seguia haciendo un rock previsi… y repentinamente entra una batería que con una sincopa escondida cambia la sustancia del sonido y crea una mezcla que la voz del cantante vuelve compleja, dificil de explicar, asaltando los sentidos de esa forma extraña en la que asaltan los sentidos las sorpresas… desafiandolos a entender, a asimilar, a definir una idea distinta a la geometria auditiva, estetica a la que esperabamos, a la que imaginabamos.
 
Para ‘Paranoid Android’ entendí que estaba escuchando algo que no tenia nada que ver con ‘Creep’. Leer la etiqueta del album, su registro una y otra vez. ¿Era la misma banda? ¿Había aparecido otro Radiohead en mi ausencia auditiva?
 
El disco corrió, y llego el momento de ‘No Surprises’… Claramente recuerdo –como me ha pasado toda la vida en los momentos memorables- la luz de la sala, pasado medio día en el otoño de la Ciudad de Mexico, ese sol glorioso de tintes anaranjados que proyecta nostalgicas sombras sobre la rudeza de su construccion. Precisamente ese equilibrio, entre rudeza e iluminacion, fue la sensación de ‘No Surprises’ en el conjunto total del ‘Ok Computer’.
 
Al día siguiente fui a comprar lo que hubiera de Radiohead, que para entonces solo tenia un album adicional al ‘Pablo Honey’, llamado ‘The Bends’. Explosión incontenible de imaginacion, nuevos sonidos, sorprendentes sonidos, elocuentes sonidos que saben a tecnologia deconstructiva emocionantemente humana. Otra sesion de ‘Planet Telex’ a ‘Street Spirit’. Otra sesión enterita de Radiohead en dos días. La distancia que toma dejar muy atrás ‘Creep’.
 
Pienso que esa dedicacion al jazz y sus laberitnos, en esos dos años, con los oídos abiertos a nuevos aires, me hicieron click con la opción creativa de Radiohead, demoledora de barreras conceptuales. Desde entonces me declaro fan recalcitrante de Radiohead, una de las propuestas mas descabelladas y asimétricas que pudo generar la música en estos 22 años. 20 años desde el lanzamiento de ‘The Bends’ y en donde, desde mi perspsectiva, inicia la propuesta estetica comprometida de la banda. Tecnología deconstructiva emocionalmente humana cargada de sensaciones memorables que celebramos este jueves en Rock 101.