La última película

Escrito por: Alfredo Macias

Fecha de publicación: 11 noviembre, 2015

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Esta semana la Cineteca Nacional, en el marco de su ciclo Clásicos en Pantalla, proyectó “La última película”. Un filme que no sólo muestra la llegada a la edad adulta de sus personajes principales, también retrata un viejo pueblo en el que la única juventud que existe, se encuentra en los recuerdos y la nostalgia.
 
Ambientada en la década de los 50, se narra la historia de Sonny, Duane y Jacy,  tres adolescentes creciendo en el pequeño y viejo pueblo de Arlene, Texas. Ellos son parte de la última generación de jóvenes de este lugar. Los observamos madurar, descubrir su sexualidad y aprender sobre lo que significa la edad adulta mientras evocan en los viejos habitantes un sentimiento de añoranza por su propia juventud.
 
Utilizando un ritmo pausado pero sumamente emocional, Bogdanovich logra que la película se percibe como si se observara un recuerdo. Para conseguir esto, la fotografía tiene una función importante; el uso del blanco y negro, nos comunica la monotonía del lugar y, en parte, la temporalidad de la historia.
 
El guión construye esta historia a partir de momentos en la vida de los personajes, y es la evolución de estos lo que conectada a cada una de las secuencias. Mención aparte a la manera en que se usa la banda sonora en la obra. La música se utiliza por completo de manera diegética, es decir, se le puede escuchar en alguna radio o reproductor. Además de utilizar principalmente éxitos de la época en la que está ambientada.
 
Desde que vemos por primera vez el pueblo de Arlene nos damos cuenta de que se encuentra en decadencia económica. Son los jóvenes los que imprimen un resto de vitalidad en este lugar. Al principio de la película conocemos sus deseos, sus sentimientos, los lugares que visitan. Conforme llegan a la madurez observan como todo aquello a lo que le daban importancia muere o se desvanece, se convierte en un recuerdo. Es el personaje de Sonny el que más sufre la pérdida de su juventud; mientras sus amigos se marchan del pueblo, él se queda para observar como muere.
 
Cuando todo lo que él quería se acaba, se aferra al último destello de realidad que queda de su juventud. Al final Arlene está destinado a convertirse en un pueblo fantasma,al desaparecer sus últimos habitantes los recuerdos serán sustituidos por silencio, sólo restará vestigio de donde alguna vez existió juventud.
 
Cada semana la Cineteca Nacional proyecta un película clásica distinta, por lo que vale la pena revisar la cartelera de este ciclo.