La Trampa de Tucídides EEUU Vs China: La Batalla Por La Hegemonía Mundial - Rock101

La Trampa de Tucídides EEUU Vs China: La Batalla Por La Hegemonía Mundial

Fecha de publicación: 10 enero, 2021

La Trampa de Tucídides EEUU Vs China: La Batalla Por La Hegemonía Mundial
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por -Adán Pérez-

Este artículo identifica en qué consiste la denominada Trampa de Tucídides y por qué constituye una herramienta analítica para explicar la confrontación entre dos naciones hegemónicas en un momento dado de la historia, como actualmente lo es el caso de China y los Estados Unidos de Norteamérica.

Tucídides fue un ateniense que vivió durante el fructífero siglo V de la Grecia clásica, fue contemporáneo del filósofo Platón. Su trabajo como historiador es conmemorado por su destacada obra “Historia de la Guerra del Peloponeso”, al grado que se le ubica como el precursor de la historiografía científica, pues, a diferencia de Homero, no hizo referencia a la intervención de los dioses en las acciones humanas y, a diferencia de Heródoto de Halicarnaso, no se basó en la tradición oral, sino que su metodología recurrió a un robustecimiento de los testimonios de los testigos basado en evidencia y pruebas de dichas afirmaciones.

Tucídides fue general que vivió en tiempos de guerra, antecedente que lo llevó a señalar que el propósito de su obra es ayudar a los futuros estadistas, soldados y ciudadanos a entender la guerra, para evitar los errores de sus predecesores. Por otra parte, en el libro V de la citada obra de Tucídides se encuentra el célebre diálogo de los melios, pasaje que ha permitido colocar al autor, junto a Maquiavelo, en la categoría de los exponentes del realismo político, tendencia que aborda las relaciones internacionales a partir de la fuerza y de poder.

Al pensar en la Grecia clásica, se tiene la idea de una unidad política, nacional y cultural. Lo cierto es que la categoría de Grecia clásica es tan amplia y tan ambigua como en nuestros días su equivalente es Latinoamérica.

En efecto, la región oriental de Europa que confluye en la península e islas del Mar Egeo y el Mar Mediterráneo se le conocía así cuando los romanos o los persas se referían a ella. Los pueblos que habitaron en dicha región se hacían llamar a sí mismos con el nombre de la polis a la que pertenecían, las cuales eran un número considerable. Así, la Grecia clásica fue una denominación genérica para una región compuesta atómicamente de ciudades-estado con características culturales, religiosas, económicas, legales y políticas diferentes entre sí.

La región nunca fue unida y tuvo breves periodos de estabilidad. Uno de éstos fue cuando las naciones griegas se unieron para combatir las invasiones persas; derivado de dicha unión, subsistieron rutas y alianzas comerciales, que fueron una de las causas del esplendor ateniense y el origen de su advenimiento como potencia emergente en la región.

Constantemente los pueblos helénicos se disputaban el control de rutas y alianzas comerciales. Sin embargo, tuvo lugar un momento en el que las potencias hegemónicas de la región y sus aliados se enfrentaron; así fue como ocurrió la Guerra del Peloponeso, un conflicto armado de la antigüedad que duró alrededor de 70 años, en la cual se enfrentaron las polis que conformaron la Liga de Delos, encabezada por Atenas y la Liga del Peloponeso, encabezada por Esparta. De acuerdo con Tucídides, fue Esparta la que inició los ataques contra Atenas porque temieron que esta polis se volviera más poderosa y extendiera su dominio en la región en perjuicio de aquella.

Esta razón de Estado para justificar una intervención armada ‘inevitable’ contra un oponente emergente en aras de conservar el dominio hegemónico de una nación en una región fue denominada por el politólogo Graham T. Allison como la Trampa de Tucídides. Allison, egresado de la Universidad de Harvard y actualmente director del Belfer Center for Science & International Affairs de su alma mater, explica que este fenómeno consiste en que la tensión estructural severa causada por el surgimiento de una potencia emergente amenaza con volcar la potencia dominante. En tales condiciones, no sólo los eventos extraordinarios, sino los inesperados, así como puntos de fricción en asuntos exteriores pueden detonar un conflicto a gran escala. La trampa consiste en que, pese a las evasivas diplomáticas, las potencias se ven orilladas a confrontarse de forma armada.

Después de analizar en los últimos 500 años los 16 casos en los que ha tenido lugar el surgimiento de una potencia emergente, el profesor Allison identificó que en 12 casos fue ineludible el arribo a un conflicto bélico, configurándose la Trampa de Tucídides; en cambio, 4 de esos casos fueron la excepción a la regla. De esta manera, en “Destined for war. Can America and China escape Thucydides’s Trap?” Graham Allison utiliza la Trampa de Tucídides como herramienta analítica para analizar el desenvolvimiento de China como la próxima potencia hegemónica mundial, describir el comportamiento de la potencia amenazada y el desarrollo de las relaciones entre la nación emergente y la desplazada.

Aplicando la premisa epistemológica de Tucídides, Allison sostiene que el estudio de situaciones pretéritas permite identificar patrones en acontecimientos actuales en las relaciones internacionales y estar en posibilidades de llevar a cabo una toma de decisiones que, como sucedió en los 4 casos excepcionales, se pueda evitar un curso bélico. La hipótesis del autor es que EEUU y China pueden escapar a la Trampa de Tucídides si, al igual que tales casos, se llevan a cabo los correspondientes ajustes y un cambio de actitudes y acciones por parte de la nación retada y también de la nación retada.

En los últimos años se presentaron eventos ríspidos entre EEUU y China, como la guerra comercial, que escaló a una guerra de divisas; la batalla de las criptomonedas y de las monedas digitales, que amenazan con reducir la influencia del dólar estadounidense en el sistema financiero global; las acusaciones de espionaje cibernético masivo, a través de TikTok; la carrera por el desarrollo tecnológico del 5G y la inteligencia artificial, cuyo ganador se convertiría en la potencia líder de la revolución industrial 4.0; la batalla de los smartphones y los sistemas operativos; el cierre recíproco de representaciones consulares;o las acusaciones de Donald Trump a China con motivo del origen de la pandemia de 2020.

De igual manera, también se han presenciado actitudes y acciones diferentes entre ambas naciones. Así, mientras que EEUU ha mitigado su relación con la Unión Europea, al retirarse del Tratado de Cielos Abiertos (2002) y del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (1987), dejando a la OTAN en una situación vulnerable frente a Rusia,un importante aliado de China, y ha desdeñado los esfuerzos globales al abandonar el Acuerdo de París sobre cambio climático (2016) y ha notificado a la ONU su retirada de la Organización Mundial de la Salud en pleno desarrollo de la pandemia global; China, por su parte, consolida relaciones con países africanos, árabesy latinoamericanos al suscribir acuerdos de suspensión de servicios de deuda, al fomentar la inversión directa,desarrollar infraestructura energética, portuaria, ferroviaria y aeroportuaria, favorecer la transferencia tecnológica y multiplicar el comercio bilateral de dichas regiones con la potencia asiática.

En tanto que China continúa ampliando mercados y rutas comerciales, como la denominada ‘Nueva Ruta de la Seda’ que pretende aumentar su cobertura mercantil en Asia, África y Europa, EEUU se arrinconó en un intento por depender en menor medida de los suministros producidos por la oferta china y, con la suscripción del TMEC (2018), buscó asegurar su consumo en los mercados mexicanos y canadienses de la región de América del Norte.

En síntesis, el despliegue de China como la nueva superpotencia ha atendido a la implementación estratégica de distintas acciones orientadas a la implementación de una lógica de mercado pragmática y planificada, impulsada por un sistema político sólido que busca conectar la demanda de bienes y servicios con la oferta de éstos que China produce y provee; que busca, a través de la innovación tecnológica, una destrucción creativa de la estructura económica en la que necesariamente amenaza la existencia de las empresas de la potencia mundial en desplazamiento y con el uso del softpower la consecución de objetivos geopolíticos en distintas regiones del orbe. Ello también se explica por una política interna implementada por un sistema político fragmentado y radicalizado en ideologías nacionalistas y proteccionistas que instrumenta la paulatina retirada de EEUU de espectros de poder donde otrora ejercía influencia, mismos que cede continuamente al dominio asiático. Mientras que el discurso de la potencia americana sostiene la tesis de que para ser grande nuevamente hay que volcarse al interior, los asiáticos suscriben lo opuesto y consolidan su grandeza al exterior.

Hasta el momento, el despertar del dragón ha sido pacífico. Sin embargo, a partir de 2021 ambas potencias y el mundo serán actores y testigos del rumbo que tomará esta disputa por la hegemonía mundial cuando esté instalado el inquilino de la Casa Blanca para el próximo cuatrienio. La historia se sigue escribiendo para leerla.

Escrito por: Redacción

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