John Waters, obsesiones discursivas desde el underground

Written by on 23/04/2018

Acercarse a la obra de John Waters, implica un amplio reto para el espectador ortodoxo, aquel que no imagina a otros personajes como los insistentemente instaurados por los modelos de las grandes industrias fílmicas, donde sus historias están impregnadas de excesos banales que enaltecen la frivolidad de las pantallas internacionales.

Identificamos en su obra, un discurso que se ha centrado plenamente en abrir la discusión sobre aquello que desagrada y que agrede aunque sea simbólicamente los modales correctos y las situaciones cabales de una sociedad obsesionada con atribuirse el reflejo de un espejo de apariencias, mediante secuencias fílmicas desenfadadas las cuales transgreden la moral aceptada de estos preceptos del lenguaje del séptimo arte de la añeja década de los setenta del siglo viente.

Cerca de una veintena de filmes conforman la obra del también actor, fotógrafo, escritor y catedrático de la European Graduate School, quien logró abrirse camino desde los terrenos del cine underground para llegar a los senderos de la industria hollywoodense durante los noventa y los primeros años de la nueva centuria, donde continúo con la elaboración de sus obsesiones discursivas, aclimatando las piezas desde una formalidad mucho más recatada, pero insistente en su trasfondo camp.

 

John Waters enmarca su obra en lo impropio, logra establecer a través de una constante crítica a lo social y lo sexual, la vulnerabilidad del sujeto común ante los excesos y el cinismo llevado a lo exquisito, acompañado de una aguda formula de pronunciación que consiste en acarrear al espectador a lo opuesto, a lo establecido a través del concepto del crimen, el cual es investigado ampliamente por los personajes y las historias que suele contar el autor.

Al revisar su trabajo sabemos que durante los años setenta desarrolló sus piezas más arriesgadas y deliciosas, específicamente en la trilogía conformada por ‘Pink Flamingos’, ‘Female Trouble’ y ‘Desperate Living’; la manera en la que se pronunciaba resulto ser una interesante inscripción en la factura de lo denominado Mal Gusto, concepto que ha dado cuerpo al conjunto de su trabajo fílmico, el cual reconocemos como una obsesión formal y discursiva en su cuerpo de cración.

El arte contemporáneo utiliza el mal gusto, la moda utiliza el mal gusto, el humor utiliza el mal gusto” – John Waters

A partir de de su filme ‘Polyester’, reconocemos el inicio de una segunda etapa en su carrera, la cual toma mucha más sustancia con ‘Hairspray’, ‘Cry Baby’ y ‘Serial Mom’, esta última otra de las piedras preciosas que conforman su historia fílmica.

Al inicio de la centuria, Waters estrena su filme ‘Cecil B Demented’, una delirante narrativa que acentúa su desprecio por el mainstream fílmico, evocando a la obra de Herschell Gordon Lewis (‘Blood Feast’), David Lynch (‘Eraserhead’) , Sam Pekimpah (Wild Bunch), Pier Paolo Passolini (‘Saló o los 120 días de Sodoma’) y Pedro Almadovar (‘Pepi, Luci Bom y otras chicas del montón’), autores que han llevado sus criticas y comentarios, hasta puntos ciertamente subversivos a las formas que legitiman el arte cinematográfico, es decir, el paso de los circuitos subterráneos a los festivales prestigiados.

También podría interesarte: Twin Peaks, The Return se va a una oscuridad placentera

Las situaciones y los personajes del cineasta, los identificamos altamente exagerados, expuestos en parámetros sustancialmente hilarantes, terriblemente obsesivos de su cotidianidad, ensimismados en altos rangos de cinismo; drogadictos, alcohólicos, vagabundos, homosexuales, exhibicionistas, afroamericanos y latinos son antagonizados constantemente con madres, burgueses, sacerdotes, políticos, jueces y educadores, es decir, estereotipos que socialmente han sido catalogados como incorruptibles, un importante acierto en la obra del autor al exponer abiertamente su fragilidad y sublevación ante las apariencias sociales.

A lo largo de su filmografía se encuentran insertados en la narrativa una infinidad de chistes interesantes, altamente sarcásticos, bromas de mal gusto que solemos disfrutar al máximo, existe un descaro total del artista por ser agudo sin titubear, es un de crítico de tiempo completo, una mente capaz de mostrase sin miramientos, un explorador de lo que se suele ocultar por temor al desprestigio social.

Para el cineasta, lo denominado repugnante es dislocado de su estigma, es extraído para ser expuesto en una constante investigación ante sus posibilidades ilimitadas, ya sea por el campo social y espiritual, éste es abordado irremediablemente en toda su obra; asesinato, rapto, robo, exhibicionismo, blasfemia y diversos “pecados” son una representación constante de su espíritu excéntrico, irreverente y transgresor.


Rock101

Segunda Odisea

Current track
TITLE
ARTIST

Background