Irishman, de Martin Scorsese

Escrito por: Rock101

Fecha de publicación: 25 noviembre, 2019

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Por Santiago Barba

La ultima vez que Martin Scorsese hizo una película con Robert de Niro y Joe Pesci fue en 1995 con Casino y la última vez que hizo una cinta sobre crimen fue en 2006 con los infiltrados.

Martin Scorsese ha sido de los directores que mas han conformado una trayectoria llena de cintas que no solo se han convertido icónicas o memorables en la historia del cine, sino que también siempre ha encontrado la manera de innovar y entregar historias que dan una nueva visión o aportación narrativa al público y a los aficionados del séptimo arte. 

Su último filme el cual está basado en el libro “I’ve Heard you paint houses” de Charles Brandt relata la historia de Frank Sheeran, su involucramiento con la mafia y con la famosa desaparición de Jimmy Hoffa. En una época Hollywoodense de sobresaturación de cintas crowd-please y franquicias como ahorita, parece que hacer una película de crimen-mafia con actores que están en la meta final de sus vidas, con un tiempo de 3 horas y media y con un presupuesto de 150 millones de dólares es no solo una tarea difícil, sino también un proyecto difícil de apoyar, incluso si el proyecto está a cargo de alguien tan importante en la historia del séptimo arte como Martin Scorsese.

Es ahí cuando te das cuenta no solo del trabajo titánico y arriesgado que se aventó Scorsese y el equipo de Netflix sino también todos los productores de la cinta (Aquí incluido el mexicano Gastón Pavlovich quien ya había trabajado con Martin produciendo Silence en 2016).

El resultado no es solo una mini trama llena de riqueza audiovisual, grandiosos momentos musicales, personajes sólidos y un hilo narrativo fabuloso, sino una de las piezas cinematográficas más memorables he inesperadamente grandiosas de esta década, Una película que termina dando uno de los subtextos más duros de digerir en el género del crimen, una atrapante odisea de tres horas y media llena de lo que es el cine en su máxima pureza.

La cinta contiene algunos de los  temas que ya  vistos en películas de mafia de Scorsese como el falso glamour del mundo criminal siendo inmediatamente golpeado por el salvajismo violento de las mafias, pero aquí la vida de Frank Sheeran termina tocando temas muy a fondo como la familia, el distanciamiento, la traición y la supervivencia, es una historia de crimen que termina siendo cubierta por emociones y preguntas de las cuales todo ser humano le disgusta pensar muy a fondo (¿Qué he hecho para ser recordado por los demás?, ¿me recordaran cuando ya no esté aquí?), Seamos cualquier persona, todos buscamos la trascendencia y la película termina abordándolo de una manera maravillosa.

Un grandioso plus y una de las principales razones por las que esta película debe verse en la gran pantalla es por la increíble fotografía de Rodrigo Prieto, quien no solo nos entrega miradas documentales a la época o grandiosas secuencias, sino también hermosas imágenes que parecen ser pinturas barrocas cobrando vida, el nivel de fotografía de este cinefotógrafo está en otras ligas.

A la altura de la carrera de de Niro, Pacino y Pesci pareciera que ya han dado los mejores papeles que pudieron haber hecho, sin embargo prueban lo contrario, la cinta llega a un punto en el que la presencia de cada uno de los actores se siente como la de Marlon Brando en El Padrino, simplemente magistral y legendaria, esperemos que no sea la última cinta de estos actores pero esta película bien se podría considerar como el mejor cierre de la carrera de todos estos actores , he incluso del director. Bravo al equipo de The Irishman, bravo Scorcese, bravo de Niro, bravo Pacino, bravo Pesci, bravo Prieto, bravo Pavlovich, bravo Zaillian, bravo a todos. Este es el tipo de cine por el que vale la pena arriesgarlo todo.

5/5.