Idea Musical XXVII: Censura en Twitter - Rock101

Idea Musical XXVII: Censura en Twitter

Fecha de publicación: 23 enero, 2021

Idea Musical XXVII: Censura en Twitter
Categorías:
Compartir:

Sin mediar un poco de reflexión, y solo llevados por el hígado —que parece ser el órgano dominante de nuestra era—, con pasión desenfrenada se publican twitters de todos lados discutiendo sobre la censura en las redes. Consecuencia de la decisión de la directiva de la empresa Twitter —empresa privada, proveedora de un servicio de enlace entre sus usuarios— de silenciar la cuenta de Donald Trump al concretarse materialmente en un motín, que tomó por asalto las instalaciones del congreso norteamericano, sus llamadas al desorden civil, a la insurrección y a la provocación de la desestabilización del sistema democrático norteamericano.

La ilegalidad de lo que estaba haciendo Trump, y la reacción de sus seguidores, estaba llegando al punto de golpe de estado. Asumiendo la responsabilidad doble, por un lado, de impedir la difusión de más mensajes agitadores, y, por otro, evitar convertirse en potencial cómplice de las consecuencias de lo que en ese momento era incierto, la decisión de la empresa fue la correcta. Uno de sus usuarios estaba violando las normas de uso de su servicio.

Leyendo muchas voces con diversas opiniones al respecto de esta acción, incluyendo la declaración de Jack Dorsey, CEO de Twitter, “creo que esta fue la decisión correcta para Twitter. Nos enfrentamos a una circunstancia extraordinaria e insostenible que nos obligó a enfocar todas nuestras acciones en la seguridad pública. El daño ‘offline’, consecuencia de un discurso ‘online’ fue evidentemente real, y eso es lo que dictó y reforzó nuestra política”. Tengo la sensación de que el concepto de redes sociales escapa al entendimiento de mucha gente que las concibe como otro medio de comunicación al criticar el contenido, o, en este caso, esgrimir el argumento de la censura.

Las redes sociales no son un medio de comunicación. Son un motor de conexión que facilita el acercamiento entre todos nosotros. En realidad, es un aparador del pensamiento humano y por lo tanto refleja quienes somos. Desde lo más creativo y divertido, hasta lo más perverso y agresivo es expuesto en este aparador que, como cualquier servicio público otorgado por una empresa, establece reglas para su uso que, con todo derecho, son fijadas por el propietario del servicio y aceptadas o no —y en ese sentido cualquiera es libre de no usar el servicio de Twitter—, por el usuario.

El concepto fundacional de Twitter fue crear una conversación publica de carácter mundial con sentido positivo y constructivo, de acercamiento a las ideas y los valores comunes de gente que no conocemos personalmente, pero que aporta elementos para un diálogo enriquecedor. “Dicho lo anterior —continua Dorsey—, el tener que suspender una cuenta tiene reales y significativas ramificaciones. Aunque hay claras y obvias excepciones, yo siento que la suspensión de una cuenta es tanto una falla de nuestra parte en la promoción de una conversación sana, así como momento para reflexionar sobre nuestra operación y el ambiente que nos rodea hoy en día”.

Las reglas de Twitter están ahí para garantizar que no se use la plataforma como una de ataques y destrucción. Sin embargo, muchos de los generadores de contenido, han ignorado el valor positivo de una herramienta de encuentro y entendimiento para usarla como una herramienta de desahogo emocional creando alter egos que aprovechan la difusión anónima para, sin filtro aparente, vaciar desde las más oscuras fantasías, hasta las más acres ofensivas, incluso llegando al uso sectario de cuentas ficticias o específicamente tendenciosas.

Pero estos contenidos, que parecieran ser naturaleza humana, creo que son más bien el precio por un canal de expresión común que empodera al ciudadano de a pie. Porque también esta ahí, en la red social, la manifestación de una gran cultura propositiva, en la difusión de documentos, ideas, propuestas, arte, cultura, sentido del humor, e ingenio infinito que nunca deja de sorprender. Así como el enorme valor social de la denuncia, el señalamiento y la crítica, nuestra arma frente al poder fáctico que ha tenido consecuencias valiosísimas en el ejercicio de la rendición de cuentas de aquellos anteriormente intocables, o llamando la atención sobre problemas y situaciones específicas desatendidas en el laberinto de la burocracia, dándole un sentido autentico al concepto de democracia, de participación social.

Ricky Gervais tiene un monólogo muy divertido, en el compara la negatividad de las redes sociales con el acto de un sujeto que al ir caminando por la calle ve pegado a un poste un letrero que anuncia clases de guitarra. El sujeto que va caminando por la calle al ver el letrero se pone furioso porque él no quiere clases de guitarra, “¿por qué anuncian clases de guitarra si yo no quiero tomar clases de guitarra?!?!?!”, toma el anuncio y lo destruye.

Pero, optimistamente, las redes sociales son el gran aparador de nuestra cultura en el siglo XXI en el que todos somos protagonistas con la responsabilidad personal de aprovechar o no, de manera constructiva, su potencial. No son un medio de comunicación. Son un nuevo fenómeno de comunicación interpersonal aún indefinible en su totalidad que no puede ser manejado o conceptualizado como un medio de comunicación. Su contenido somos nosotros y nuestras decisiones de qué publicar y cómo, así como de a quién seguir y con quién dialogar. Literalmente es uno de los grandes y milagrosos avances de la tecnología al servicio de la humanidad en el siglo XXI.

Son una libertad que no debemos permitir sea utilizada como rehén político de ninguna tendencia.

Escrito por: Luis Gerardo Salas

CONTENIDO RELACIONADO