Idea Musical V: La soledad compartida

Escrito por: Luis Gerardo Salas

Fecha de publicación: 19 marzo, 2020

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Uno de los conceptos mas claros en la creación de Rock 101 fue el de la soledad compartida.
Un concepto que desarrolle a partir de la sensación tan especial que significo para mi buscar en las madrugadas señales de radio provenientes de los Estados Unidos a través del ruido blanco que dejaban en el aire las estaciones de Mexico que cortaban señal a las 12 de la noche. Ir moviendo lentamente el dial en un radio AM de audífonos escuchando con atención cada ruido hasta reconocer algún sonido que parecía música, locución, sonidos de radio.
Cuando descubría una señal y la ajustaba lo mas posible podia escuchar la transmisión a través del ruido de la ausencia de señales en Mexico, y me fascinaba la sensación de estar en contacto con una radio en otro Pais, en otra ciudad, con otras costumbres e ideas que había conocido recientemente y que, por lo tanto, me daban la posibilidad de imaginar las calles, las casas, los coches, los radios, en donde se estaba escuchando esta misma señal que yo, un niño en su cama en medio de la Ciudad de Mexico, estaba viviendo.
Era una sensación que podría comparar hoy con la de un naufrago que visualiza un barco o tierra y al acercarse va incrementando esa sensación de pertenencia a su especie. Sensación que había ido perdiendo al estar solo en medio de un ambiente ajeno y extraño como el agua.
Así, esos momentos de encuentro con una señal lejana me daban una sensación de pertenencia que rebasaba por mucho la mera experiencia de escuchar música. Al escuchar esas señales, sabia que había una gran cantidad de personas que estaban simultáneamente escuchando lo mismo que yo, y que compartíamos alguna emoción similar en cada uno de los
estímulos que se presentaban: el sonido de las identificaciones, la voz y animo del conductor, la introducción de una canción, la canción misma… sensaciones emocionales únicas que me daban un sentido de pertenencia, a través de esa señal, a un grupo que automáticamente completaba mi soledad.
Esa sensación es el motor de mi idea de radio y hoy, mas que nunca, adquiere una importancia trascendental cuando miles de personas nos aislamos en nuestras casas para evitar dispersar una epidemia que, mas allá de la peligrosidad en nuestro propio contagio, puede poner en riesgo a cualquiera de nuestros vecinos, amigos, colegas, compañeros, o a sus seres queridos e importantes. La reacción de nuestra sociedad civil que ha rebasado por mucho la reacción y dirección de las instancias federales de gobierno, habla muchísimo de quienes somos como comunidad ya que, si bien nos gritamos, nos estorbamos, nos ofendemos mutuamente en el
stress cotidiano, en los momentos necesarios nos comportamos como familia. Esa familia que no obstante los problemas y diferencias de la vida diaria, cuando el problema lo hacemos nuestro, apechugamos sin pretexto ni condición.

Y en el hilado de ese tejido social adherente, me imagino precisamente la recreación de nuestro fenómeno de radio: la soledad compartida. Viajando por el aire y por las nuevas redes ocultas de transmisión, todas las distancias que se acortan, cuando en la soledad nos vamos encontrando.

  • Columna publicada originalmente el 19 de marzo de 2020 en El Sol de México.