Filth / Inmundicia… Repugnante.

Escrito por: Mitzi Hernandez

Fecha de publicación: 25 noviembre, 2015

Categoría:

¿Qué hace a una persona despreciable?, ¿su pasado lleno de monstruos que siguen en el presente?, ¿el exceso de consumo de alcohol y sustancias tóxicas en general?, ¿traicionar a sus amigos?, ¿engañar a su esposa con las esposas de esos amigos?, ¿ser policía y vociferar que la vocación para serlo era la prepotencia?, ¿perder al amor de su vida sin saber por qué?, ¿no recordar nada?… ¿Todas las anteriores?, no podemos juzgar basados en “el que esté libre de pecado” y sobre todo ante una película verdaderamente humana para todos sus personajes.
Tantos defectos (son generalidades, no estoy siendo spoiler) que el protagónico caiga bien por descarado, nos haga reír, pareciera una contradicción. Frank solo quiere un ascenso y quién no, aquí se involucra más la forma que el hecho.
El detective de Escocia va criticando a la sociedad del whisky, lo bebe y siente desprecio por todos. Poco a poco para sus fines hebra situaciones cada vez más enredadas que debe cubrir con acciones más fuerte, siendo ejemplo y causa de lo que criticaba.
Olvidemos la escuela maravillosa de “Scotland Yard” descrita en casi todos los libros de Agatha Christie o el ser insuperable en intuición, inteligencia y desarrollo que representa Sherlock Holmes. El ente descrito en “Repugnante” es uno de esos detectives que parte de una de las organizaciones más respetadas por descubrir crímenes, pero en esta ocasión deja mucho que desear de su institución, la cual se torna cada vez más confusa.
No esperábamos menos de un personaje de Irvine Welsh que mientras avanza la historia, el mismo se atrapado en su entorno, orillado y auto flagelado mientras parece disfrutar las tragedias que provoca.
Es sórdido, es el compañero de trabajo que cae mal, la “amistad” incomoda que no se puede cortar, la persona que traiciona una y otra vez a pesar de haber sido perdonada. Hace “bullying”, tiene líos de faldas, laborales y entre sus excesos, se nos presenta a Carol (Shauna Macdonald), la esposa de Frank, una mujer hermosa, seductora, inalcanzable que parece estar más obsesionada que el protagonista por el ascenso.
Una pareja dispuesta a todo para lograr el puesto de detective, el cual se asignará a quien resuelva el asesinato de un joven chino que se volvió mediático.
Toda la película es un juego de valores alterados al intercambio de lealtades, deshonestidad y depresión. ¿En dónde está la familia en Navidad? ¿Cómo celebra Frank el año nuevo?
Antes de esas pequeñeces, una situación mientras estaba de servicio: Una mujer pide ayuda ya que su pareja colapsó a mitad de calle y nadie más la ayuda. Frank hace lo posible pero no logra nada. Esa mujer, Mary (Joanne Froggatt, con su rostro recordaremos inconscientemente al personaje de Downton Abbey, abnegada, sufrida, querida e incondicional) que se convierte en un ángel, el único ser de cambiarle el semblante al desesperado Frank. Personaje pasajero que se vuelve un refugio y deseo de salir de toda la mierda alrededor.
¿Y entonces? Este ser destructivo y tóxico ¿no recibirá nunca su merecido? Tremendo giro es descubrir que todo el daño que ha hecho, lleva en sí la penitencia: existir como ese despreciable puerco atormentado por su pasado y sin darse cuenta por su presente.
La música que se incluye está muy bien seleccionada, no solo por los ritmos que logra en las escenas, sino por las letras. Se vuelve una propuesta integral que conmueve, como el caso del cover de Creep de Radiohead interpretado por el gran Clint Mansell y Coco Sumner, No es fácil transmitir la complejidad de esa canción en momentos tan cumbres.
Dejemos de lado el típico comentario de: el libro es mejor que la película, que seguro se presentará. Admiramos a los que leyeron el libro y vieron la peli… pero dejemos pasar otro fenómeno “Welsh” donde el desquicio emocional se plantea en ambos medios.
Para fans del libro, dejamos un paralelo: La canción “Silver lady” de David Soul, originalmente era “I Wanna know what love is” de Foreigner. Podríamos discutir sobre la decisión, sin embargo está bien lograda la opción del director Jon S. Baird, resulta un poco delatadora a la trama, pero valiosa, todas las esperanzas puestas en alguien.
La dirección logra un ambiente detectivesco tipo años 40, mayormente notorio con el alter ego de su esposa, pero eso se desploma para ser sórdido en las calles, los clubs, la gente que ve el prospecto a Inspector. También se destacan los seres fantasiosos en que el personaje convierte a sus amigos y gente alrededor, animales que lo aterran y aparecen tan inesperadamente que ese detalle nos adentra más a la mente de Frank.
La desilusión, confusión y tormento que presenta este personaje en fechas de reflexión (Navidad, fin de año), provoca que descubramos el gran secreto. Un final sin conclusión, cada uno puede elegir lo que mejor le plazca como redención a este ser que ha hecho de las suyas.