El soundtrack de la vida: El rock y el verano del 84

Written by on 06/07/2018

La lluvia y calores insufribles son la señal inequívoca de que el verano ha vuelto a la ciudad, pero para quienes nos gusta el rock, el verano realmente nunca nos abandona, los acordes de la guitarra, la áspera voz de los vocales, la intensidad del bajo y la batería que retumba al ritmo de nuestros corazones nos mantiene en un estado constante de adrenalina, parecida a las de aquellas noches de verano de nuestros años mozos.

El verano y el rock están intrínsecamente relacionados, y en esta edición de El soundtrack de la vida les comparto cómo he llegado a semejante conclusión:

Todos en nuestra vida hemos soñado con formar una banda, y el equivalente musical al “pero me chingué la rodilla” normalmente es, conseguí un trabajo, o me casé. Sobre esto habla Bryan Adams en su éxito de 1984 del álbum Reckless, Summer of 69, en la que el protagonista recuerda con nostalgia ese dulce verano del 69, en el que compró su primera guitarra, tuvo su primer amor y armó su primera banda, sin duda un verano que parecía que iba a durar por siempre y al que regresa en su mente a los que se refiere como “lo mejores días de su vida”. Curiosamente la canción que fue escrita por el propio Adams y Jim Vallance estuvo muy cerca de llamarse Best Days of my life, el título y la letra fueron motivo de discusión entre los coautores, pero al final se impuso Bryan Adams.

 

El amor de verano es también un tema constante, tanto en el rock, como en la vida, tal vez tenga que ver con ese sentimiento de despreocupación que vivimos durante un periodo de transición y a una edad en la que parecería que la vida no tiene consecuencias. Cuando pienso en esto, mi mente no puede evitar referirse a The Boys of Summer del Álbum Building the perfect beast (1984) de Don Henley, la cual fue compuesta originalmente por Henley en una máquina 4 track en la que pudo crear la base del ritmo de la canción y posteriormente finalizada con la ayuda del productor Jimmy Iovine. Las letras refieren a esos momentos en los que nos podemos perder bajo una piel bronceada y gafas oscuras pensando que ese sentimiento nos puede durar toda la vida, pero con cierta conciencia de saber que por más que lo queramos, sabemos que no va a ser así.

Al final, la magia del verano nos atrapa y nos mantiene en un estado de felicidad infinita, ya sea tirados al sol panza pa´arriba en un habitual Acapulco en la azotea o en una piscina ubicada en una realidad alterna como en el vídeo musical de Magic de The Cars llena de personajes raros y situaciones graciosas que solo pueden ocurrir en un loco sueño de verano. El track fue escrito por Rick Ocasek producido por el mismísimo Robert John “Mutt” Lange y llegó a ser número 1 del US Billboard Top Rock Tracks también ese fructífero 1984.

De cualquier modo, ese respirador artificial llamado verano se agota, pero gracias a rolas como estas, y muchas más; podemos vivir eternamente y aferrarnos a ese periodo tan feliz de nuestras vidas con la certeza de que pase lo que pase siempre podemos volver ahí.

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