El soundtrack de la vida – calaveritas rockeras

Escrito por: Angel Tellez

Fecha de publicación: 2 noviembre, 2018

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Para ser sincero no soy mucho de la celebración de Día de muertos, la cosa viene de familia porque no nunca fuimos de poner ofrenda y en el colegio se hacía más por el Halloween.

Sin embargo la tradición de las “calaveritas” siempre me ha gustado, ese juego entre la literatura, la muerte y el humor, una característica muy mexicana y aunque me chocan los estereotipos, una práctica común en la que no me cuesta trabajo integrarme, así que sin más preámbulo, les comparto mis calaveritas rockeras.

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La muerte sin dudarlo
a Bowie vino a llevarse
pero no podía encontrarlo
pues le gusta disfrazarse.
Tuvo que pedir refuerzos
buscando si pista, sin rumbo
y tras muchos esfuerzos
se lo llevó al inframundo.

The Man Who Sold the World es un sencillo del álbum homónimo de David Bowie de 1970, en la letra se deja entrever una especie de duplicidad, y aunque nunca se aclaró realmente a quién se refería Bowie, juega con la conjugación entre el primer y segundo verso con la primera persona del singular y del plural. Ese juego entre el él y el nosotros define su naturaleza camaleónica.

 

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Una de las cosas que más disfruto de la época halloweenesca es poder usar disfraz, jugar un rato a ser alguien o algo más, dejar la piel propia por un exoesqueleto que nos deja divertirnos un rato para después volver a la normalidad, sin rencor y preferentemente sin memora.

Sin estar muy convencida
la huesuda vino por Reed
pero estaba muy divertida
y se le escapó sin sentir.
Lo siento Lou, dijo la muerte
esto es un asunto serio,
ya se te acabo la suerte
te vas conmigo al cementerio.

El tercer sencillo del álbum The Velvet Underground & Nico, Heroin, fue un track que causó controversia en 1967, su año de lanzamiento, ya que se acusaba que la rola glorificaba el uso de las drogas. sin embargo la letra se puede interpretar de una forma totalmente opuesta o distinta. La primera vez que la escuché era demasiado joven ( o fresa) para entender su verdadero significado, así que viví muchos año creyendo que se refería a una mujer y para mi tenía perfecto sentido.

Y esa es la magia de la música, y especialmente la de Lou Reed, las letras pueden tener distintos significados, transmitir distintas cosas dependiendo nuestra edad o hasta nuestro humor. La idea de algo que nos haga sentir “mejor que muertos” es una sensación que todos quisiéramos experimentar, la gran ventaja es que en México lo podemos vivir una vez al año.

Casi por accidente, la muerte
a Leonard Cohen se llevó
le invitó un trago muy fuerte
y casi se le olvidó.
No te creas que es cuento
dijo la huesuda muy suelta
yo creía que ya estabas muerto
y habías salido a dar la vuelta.

Cada vez que despierto con la garganta cerrada o lo que yo conozco como “voz Leonard Cohen” me pongo a cantar Everybody knows, sencillo del álbum de 1988 I’m your man, por mucho mi rola preferida de Cohen.
Descrita como “amargamente pesimista y a la vez graciosa” tiene mucho que ver con esa dualidad entre el destino inevitable y lo poco que podemos hacer al respecto; al final “todo el mundo sabe que así son las cosas”.

La celebración de la muerte no es exclusiva de los mexicanos, muchas culturas a través de la historia lo han hecho, tal vez sea la particular forma de verlo y el humor con que se hace lo que hace que destaque y llame la atención. Al final cada quien lidia con el fin como mejor le parece, lo que no podemos negar es que ese fin llega, si hay vida después de la muerte, es otro tema de discusión, yo solo sé que hay que disfrutar de la música y de la vida en lo que se completa el trámite mortal, que me permite desde este plano escribir calaveritas rockeras para el Día de Muertos.

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