El desdén e ignorancia de los candidatos en el caso Odebrecht

Written by on 29/04/2018

Hay una semejanza muy clara entre México y Venezuela. Cada día es más nítida. Al calor de las campañas rumbo a las elecciones del próximo 1 de julio, cualquiera podría pensar que se trata sobre el régimen de Nicolás Maduro y el perfil de Andrés Manuel López Obrador.

En los últimos días, hemos visto en redes sociales o quizá en la calle, autobuses que, en alguno de sus costados o en la parte trasera, anuncian que pronto saldrá una serie sobre el populismo. En la imagen aparece López Obrador con la banda presidencial cruzada en el pecho, junto al venezolano Hugo Chávez y el brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva. No hay mayor información  sobre, por ejemplo, en qué canal de televisión o sistema de cable podría transmitirse. Tampoco hay fechas o quizá el nombre de algún actor.

Pero no, la semejanza México-Venezuela está en algo distinto.  El punto de conexión podemos ubicarlo en el mayor escándalo de corrupción que en las últimas décadas que ha corrido como reguero de pólvora por América Latina: El caso Odebrecht.

México y Venezuela han sido los dos único países que no cuentan con personajes encarcelados o bajo procesos penales.  Ambos gobiernos, el de Maduro y el de Peña Nieto, se han distinguido por ello.

El caso mexicano es patético: Los servidores públicos quienes recibieron 10.5 millones de dólares en sobornos por parte del gigante de la construcción brasileño todavía no han sido identificados y podrán ir a votar, como si nada hubiera ocurrido, en las elecciones presidenciales venideras.

Pero quizá lo más delicado está que, hacia delante, el panorama tampoco es nada prometedor.  Los candidatos la presidencia –incluida la independiente Margarita Zavala- mostraron su ignorancia y, sobre todo, su desdén sobre este caso.

En el debate presidencial del pasado domingo, cuando la periodista de Denise Maerker puso sobre la mesa la pregunta sobre qué harían en caso de ganar la elección presidencial con el caso Odebrecht, el espectáculo fue lamentable: Ricardo Anaya, el candidato de la coalición por México al Frente, y Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, respondieron lo que ellos quisieron, es decir,  otra cosa muy distinta. Ese tiempo lo dedicaron a atacar a Andrés Manuel López Obrado o a decir incoherencias. Una de ellas, mencionada por “El Bronco”, proponiendo que le corten una mano a quien robe del erario.

La independiente Margarita Zavala se fajó: échenme ese caso y otros que yo los resuelvo. José Antonio Meade, el abanderado del PRI, se puso a hablar de sus propuestas para combatir a la corrupción y dejó el caso Odebrecht por debajo del atril. Algo así como un borrón y cuenta nueva. Aquí lo que importa, según él, será mirar hacia delante, por donde se encuentra el futuro, según su mirada.

López Obrador sonó contradictorio, todavía peor; incoherente. En su oportunidad habló sobre la posibilidad de que una parte de los sobornos por 10.5  millones de dólares hayan ido a la campaña de Enrique Peña Nieto en el año 2012, por medio del ex director de Pemex, Emilio Lozoya. Además, alcanzó a mencionar que el consejo de administración de Odebrecht, alguna vez sesionó en residencia oficial de Los Pinos durante el Gobierno de Felipe Calderón.

El problema no fue que hiciera un resumen de noticias, es decir, de algo que ya sabemos. La contradicción está en que él mismo ha dicho que no hará una cacería de brujas, que no habrá “venganza”. ¿Cómo debemos entender eso? ¿Entonces tampoco irá a fondo en el tema Odebrecht? ¿Pueden dormir tranquillos quienes recibieron los sobornos por 10.5 millones de dólares?

Y  mientras los aspirantes a la Presidencia de México, ponen este tema dentro de un cajón, el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto hace lo suyo para cuidarse la espalda:

-Pemex reservó hasta el año 2023 la agenda de visitas y reuniones de su ex director, Emilio Lozoya, bajo el argumento de que forma parte de la investigación de la PGR sobre este caso. Uno de los delatores en Brasil, Luis de Meneses Weyll,  dijo haber visitado a Lozoya en sus oficinas para pactar parte de los sobornos.

-La PGR mantiene en su poder la investigación del caso sin consignarla ante un juez.

-El Gobierno de Peña Nieto no firmó un acuerdo con Brasil para tener acceso a los testimonios de los delatores en los cuales, hasta ahora, se sabe que mencionaron a Emilio Lozoya.

-La Secretaría de la Función Pública, ha multado de Odebrecht y no podrá volver a participar en licitaciones dentro de México. La empresa ha protestado.

A diferencia de otras naciones, como Perú y Brasil, el Gobierno de Peña Nieto ha preferido avocarse a sancionar a la empresa y  dejar en la impunidad a los servidores públicos.  Los candidatos y la candidata a ocupar la residencia oficial de Los Pinos recibirán, aunque no lo entiendan, una bomba de tiempo entre las manos.


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