Dylanismo por siempre 

Written by on 23/05/2018

@Rockstar_Rock 

Seamos realistas, nuestros héroes musicales están en extinción y es inevitable… 

Pero mientras tanto, qué dicha poder seguir con el culto “dylanita”, ahora en sus 77 años.

Pocos artistas han tocado con sus letras y melodías los corazones de millones en el mundo. El culto por Bob Dylan es en este 2018 después de tanta revolución musical, tan extenso como inagotable. Digamos que si existiese una app para localizar a sus fans en pocos kilómetros a la redonda, como una especie de Tinder, nuestros teléfonos seguramente enloquecerían.

Y no es una exageración, Robert Allen Zimmerman quien nació en Minnesota, Estados Unidos, un 24 de mayo de 1941, justamente hace 77 años, es hoy y por los siglos de los siglos, un héroe de la contracultura mundial. Su obra es tan extensa que podríamos pasar años tratando de analizarla, tan interesante y siempre llena de contenido exquisito en sus temas, y tan influyente hasta en las nuevas generaciones hipster, llenas de músicos y poetas que tratan de emularlo.

Pero el mundo de Dylan es digno de exprimirlo y disfrutarlo con todo lo que nos ha dejado a la fecha. Y esto debe ser un placer.

 

Aquí algunos motivos para festejar en sus 77 al viejo y sabio Bob Dylan, ¡Feliz Cumpleaños!: 

 

– Las primeras actuaciones en público del pequeño Bob, tuvieron lugar a los tres años de edad en la oficina de su padre, “hablando y cantando ante una grabadora Dictaphone”, según el biógrafo Robert Shelton. 

 

– Se supone que el apellido Dylan es un homenaje al poeta Dylan Thomas, pero se trata de un dato nunca confirmado por el músico. Otra versión asegura que su primer apellido artístico habría sido Dillon, como homenaje a Matt Dillon, héroe de la serie televisiva Gunsmoke.

 

– El nombre de su primera banda, en los años de la adolescencia, era el trío The Golden Chords (Los Acordes Dorados). Él se encargaba de la guitarra rítmica. 

 

– Su primera aparición en escena con el nombre de Bob Dylan tuvo lugar en Dinkytown, el barrio bohemio de Minneapolis que él frecuentaba por las noches en su breve periodo como alumno de la Universidad de Minnesota. El primer escenario fue un café llamado The Ten O’Clock Scholar.

 

– Una de las primeras grandes pasiones de Dylan en Nueva York fue estudiar sobre la Guerra Civil estadounidense, para lo que se leyó todos los fondos de la hemeroteca entre 1861 y 1865.

 

– Suze Rotolo, la novia de Dylan que aparecía en la portada de The Freewheelin’, lo aficionó al teatro de Bertolt Brecht. Así acabó trasluciéndose en canciones de la época como “The lonesome death of Hattie Carroll”.

 

– “Blowin’ in the wind”, su inmortal canción de 1963, fue una de las primeras en adaptarse al castellano “con fines eclesiásticos”. La versión “Saber que vendrá”, que hemos escuchado todos en alguna misa.

 

– Dylan publicó seis álbumes entre el 27 de mayo de 1963 (The freewheelin’) y el 16 de mayo de 1966 (Blonde on blonde). Seis discos, uno de ellos doble, en algo menos de tres años. Y no títulos cualesquiera: nos referimos a seis de los trabajos más influyentes en toda la historia de la música popular.

 

– El 23 de noviembre de 1963, un día después del asesinato de Kennedy, Bob actuó en el norte de Nueva York. La primera canción de aquella velada fue “The times they are a-changin’”.

 

– Dylan y The Beatles se conocieron el 28 de agosto de 1964 en la suite que los de Liverpool habían contratado en el hotel Delmonico, de Park Avenue. Bob agasajó a sus ilustres anfitriones con un poco de marihuana. Fue la primera vez que los británicos probaban la hierba.

 

– El día del gran escándalo, el de la conversión eléctrica de Dylan, fue el 25 de julio de 1965 en el Festival Folk de Newport. Los temas tocados con banda eléctrica (y a todo volumen) fueron solo tres: “Maggie’s farm”, “Tombstone” “Blues y “Like a Rolling Stone”.

 

– “Like a rolling stone” (1965) figura en diversas clasificaciones como la mejor canción del Siglo XX, pero nunca llegó al número uno. Se lo impidió en las listas estadounidenses “I got you babe”, de Sonny & Cher.

 

– La influyente revista británica Mojo también eligió “Like a Rolling Stone” como la mejor canción de Dylan de todos los tiempos. Le seguían, por este orden, en la clasificación “Positively 4th street” (1967), “Sad eyed lady of the lowlands” (1966), “Desolation row” (1965) y “Blind Willie McTell”, escrita en 1983 y nunca publicada hasta 1991.

 

– La imagen de la portada de Blonde on Blonde la realizó el fotógrafo Jerry Schatzberg en el barrio Meat Market de Manhattan. Solo dos fotos de la sesión quedaron desenfocadas. Una de ellas fue la escogida por Bob. 

 

– Las memorables Basement Tapes, grabadas durante cientos de horas por Dylan y The Band entre junio y octubre de 1967, afloraron por primera vez en un disco pirata de 1969 al que se le atribuyó el título Great White Wonder. Ahí se divulgaron siete canciones. La edición definitiva de 2014 incluye más de un centenar de tomas.

 

– El dibujo de portada de Music from Big Pink (1968), el extraordinario debut de The Band, es obra de… Bob Dylan.

 

– “I pity the poor inmmigrant” (1968) incluye varias expresiones que Dylan tomó literalmente del Libro de Levítico del Antiguo Testamento. Levítico 26, versículos 19, 20 y 26, para quienes quieran indagar más.

 

– En la primavera de 1969, Dylan tenía que renovar el contrato que le unía con su representante, Albert Grossman. Nunca estampó su firma. Desde entonces ha dirigido su propia carrera y tomado todas las decisiones sin dar explicaciones a terceros.

 

– El gran amigo beatle de Dylan acabó siendo George Harrison. Juntos escribieron dos canciones maravillosas: “If not for you” y “I’d have you anytime”, para la obra cumbre en solitario de Harrison, All things must pass (1970). 

 

– Harrison convenció a Dylan de que participara por sorpresa en The concert for Bangla Desh, el concierto benéfico que tuvo lugar el 1 de agosto de 1971 en el Madison Square Garden de Nueva York.

 

– “Knockin’ on Heaven’s Door”, el famosísimo tema central de la película Pat Garret & Billy the Kid (1973), es el único single de Dylan que llegó al top 20 durante las décadas de los setenta y los ochenta. 

 

– El judío Bob Dylan actuó en el verano de 1978 en el estadio de Zeppelinfield (Nuremberg), donde habían tenido lugar algunos de los mítines más famosos de Hitler. 

 

– En la sonada conversión de Dylan al cristianismo, a finales de los setenta, fue decisiva la figura de una actriz negra, Mary Alice Artes, de la que nuestro hombre se enamoró perdidamente. 

 

– Los cazadores de tesoros en vinil son felices cuando se encuentran con un ejemplar de Masterpieces, un triple LP con éxitos y rarezas que se editó el 25 de febrero de 1978… pero solo en Japón, Australia y Nueva Zelanda.

 

– El paso de Dylan por el inolvidable Live Aid (13 de julio de 1985), desde Filadelfia, se recuerda como uno de los peores conciertos que ha ofrecido en su vida. Le escoltaban Keith Richards y Ron Wood, de los Rolling Stones, pero interpretó solo tres canciones en tono de murmullo. 

 

– Dylan protagonizó en 1986 una película desastrosa, Corazones de fuego, en la que encarnaba a “una solitaria leyenda del rock”. Como coprotagonista estuvo el británico Rupert Everett.

 

– Dylan y Michael Jackson cantaron juntos a dúo en febrero de 1987, en la fiesta en la que Elizabeth Taylor soplaba 55 velas de cumpleaños.

 

– El impresionante Time out of mind (1997), grabado junto a Daniel Lanois, salió a la calle pocos meses después de que Dylan superara una gravísima pericarditis (inflamación de la bolsa cardiaca) y de actuar junto al papa Juan Pablo II en el Congreso Eucarístico Mundial de Bolonia.

 

– La casualidad quiso que Love & Theft, el extraordinario disco de 2001, saliera a la calle el 11 de septiembre, coincidiendo con los ataques terroristas a Nueva York. 

 

– El Never Ending Tour de mediados de 1988, coincidió con el nacimiento de The Traveling Wilburys, la superbanda que, de manera casi accidental, había formado junto a George Harrison, Tom Petty, Jeff Lynne y Roy Orbison .

 

– Dylan rumoró la posibilidad de retirarse para siempre de los estudios de grabación en 1988, tras el estrepitoso fiasco de su disco Down in the Groove. Fue Bono, de U2, quien en el transcurso de una cena le persuadió de que debía conocer a Daniel Lanois, y de ahí nació Oh Mercy (1989), uno de sus discos más míticos.

 

– Finalmente, Dylan aceptó el Premio Nobel de Literatura 2016. Después de 15 días de misterio, en los que la misma Academia Sueca que otorga los galardones dijo que le era imposible comunicarse con Dylan. El cantante se contactó con la organización para decirles que “se había quedado sin palabras ante el reconocimiento”.

 

Shadows in the Night (2015), Fallen Angels (2016), y Triplicate (2017) representan con claridad otras de sus influencias: las voces y los ecos de Frank Sinatra, Ray Charles, Ella Fitzgerald, Billie Holiday o Sarah Vaughan resuenan en cada una del medio centenar de canciones que se acumulan en estas tres obras, en las que Dylan el joven desaparece para convertirse en Dylan el viejo.

 

 


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