David Bowie – ‘Blackstar’

Written by on 08/01/2016

David Bowie hace jazz, sería una simplista forma de acercarnos a ★, sin embargo si consideramos su pasado, descubriremos que no es una novedad en su discografía, de ahí viene David Jones, la rareza es que encontramos esos tracks que habíamos escuchado a lo largo de 50 años en una sola producción.

Partamos por ejemplo de ‘Liza Jane’, una canción estándar que marcó el inicio el 5 de junio de 1964 y fue parte también del silencio discográfico de David Bowie. Mientras la primera versión, con su sonido de inicios del rock and roll, es catalogada como la primera grabación de Davie Jones and The King Bees, la segunda es una aproximación que retomaba raíces y revolcaba el recuerdo con los años de experiencia y aquel sax que se volvió la marca de algunas canciones.

Con esa misma dinámica del éxito que no tuvo en 1964, ‘Liza Jane’ fue enterrada en un material inédito llamado ‘Toy’ en el 2001, lo que parecía un principio y un final nos llevó al mejor acto de desaparición que hayamos visto en el rock and roll. Regresó con ‘The Next Day’ pero al mismo tiempo no lo vimos, solo nos sumergimos en la promoción del mito, que cumplió lo que pensaba desde Ziggy Stardust, ser inaccesible para hacernos querer más.

La búsqueda de personajes que inició con una copia poco certera de muchas voces de la época, evolucionó con la absorción de múltiples fuentes, la creación de caracteres similares a otros, pero con sus singularidades excesivamente distintivas, y finalmente nos arrojó al momento en que el personaje David Bowie en sí es único, abandona los disfraces construidos para el alterego y por tal razón su mejor acto es mantenerse en boca de todos pero al mismo tiempo invisible, tal y como ocurrió con ‘The Next Day’ y ahora ocurre con ★.

Entre ambos proyecto está el puente ‘Sue (Or In a Season of Crime)’, el track que apareció después de una visita en un centro nocturno para ver a Donny McCasslin, su banda de jazz y tonos electrónicos marcó la pauta del nuevo disco, como siempre se trataba de pensar fuera de la caja y avanzar en la dirección contraria de lo que todos esperábamos.

Las referencias claras a sus discos anteriores de ‘The Next Day’ desaparecieron, se trataba de rodearse de un nuevo grupo de músicos, no quería llevar a una banda de rock a tocar jazz, sino ir a la inversa, hacer que un grupo de jazz sumamente oscuro tocará rock pero con mucha improvisación, bebop para drugos de ‘Naranja Mecánica’ (referencia de algunas canciones), denso al principio con ‘Blackstar’ pero suave al final con ‘I Can’t Give Everything Away’, algo nos dice que así son las bebidas en el bar Moloko.

El disco es una cuestión de alfa y omega, una de esas constantes en el trabajo de David Bowie, pero al centro del momento. La idea es más notoria en ”Tis a Pity She Was a Whore’, pasajes hipnóticos que tratan de llevar la voz que parece lamento sobre capas de sonidos electrónicos y un glamour decadente, pero con el agregado ideográfico de la comunicación por emojis.

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