Con nosotros unidos, ustedes no pasan

Escrito por: Paola Sanchez

Fecha de publicación: 19 octubre, 2017

Porque ante la naturaleza no hay revancha, septiembre fue fatídico. Todos lo hemos dicho, esa maldita coincidencia 32 años después, llegó para mostrarnos que simplemente hay fechas que el calendario debería excluir.
La emoción ha llenado nuestro corazón, cadenas humanas organizadas al ritmo de la solidaridad, manos, cientos de manos disponibles para apoyar, para hacer que el dolor sea menos, para tratar de aliviar el terror que dejaron 7.1 grados Richter.
Mexicanos, miles de mexicanos dejaron de mentarse la madre para rompérsela entre los escombros con la única intención de hallar vida. Ya se habló mucho, ya se vio mucho, se han escrito líneas que logran penetrar en los poros, los puños se alzaron –por fin- para exigir silencio salvador.
La prueba aún no está superada, la sacudida no sólo cimbró la tierra, lo hizo también con nuestras conciencias. En una sociedad desanimada, engañada y dolida, poco se podía esperar, sin embargo el milagro sucedió y los ciudadanos se vieron hombro a hombro con un solo objetivo: poner de pie a los que habían caído.
La insolencia de la desgracia golpeó y lo hizo duro, no sólo en las construcciones, sino en los egos, en la intolerancia, pero sobre todo en la indiferencia. Ahora todo duele, el hijo, la hermana, el esposo, la abuela, los amigos, la mascota y los recuerdos.
Vivir ya no va a ser lo mismo, así como nuestros padres, tenemos un 19 de septiembre que contar, pero no sólo resumir en frases hechas, se trata de honrar. ¿Qué viene ahora?, quedarnos con la lección, ¿quién contra nosotros, si ya sabemos unirnos?
Poner de pie a México, no termina con erigir edificios, se deben reconstruir hogares, alzar los cimientos de la confianza y resurgir, estar alerta, porque contra todos unidos NADIE PUEDE.
Somos el Rébsamen, La Roma, Tlalpan, Tláhuac, Xochimilco, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Morelos, Puebla, norte y sur, costa y selva, somos uno, porque la causa es la misma: nosotros. Siempre habrá culpables, rufianes que sin reparo burlan las normas en pro de su condición, que sepan ahora que ya no van a pasar, porque nuestro puño sigue en alto y nuestra mano siempre atenta del caído.
La naturaleza podrá quitarnos todo, porque todo le pertenece, pero nuestros verdugos de aquí ya no pasan, estamos atentos, vigilantes y activos. Si podemos levantar escombros con sólo nuestras manos, podemos con cualquier cosa con sólo nuestro espíritu.
Sepan todos si mi país de derrumba, yo lo reconstruyo…