Carta de recomendación para Fobia y The Cure

Escrito por: B7XO

Fecha de publicación: 7 marzo, 2018

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Usted, querido lector, ¿confía en su periodista de cabecera? Quiero decir, quién le dice a usted que la maravillosa crítica que acaba de leer no está sazonada con el gusto personal de quien redacta. Y esto viene a cuento ahora que Fobia se reúne para hacer una gira por su aniversario y que The Cure hará los honores en casi todo el mundo por la misma razón, porque de inmediato me cayeron los inboxes que rezaban “uuuuh, debes estar de plácemes, Bicho”. Pues ni crean que tanto.
Cuando voy a contratar a alguien lo menos que pido es que me traigan una carta de recomendación. ¿Para qué? ¿Cuál es la finalidad de pedir cartas de recomendación si todos los involucrados en esa transa sabemos que ese folio viene preñado de mentiras?
Es más, lo peor que se puede hacer es pedir una carta de recomendación de un familiar, o de un vecino, “o de alguien que te conozca desde hace tiempo”. En todo caso, lo mejor que podemos hacer es solicitar una cita “con una de tus peores enemigas, mija”, o bien “con tu ex amigo al que le bajaste la novia, mi estimado”, o con el sujeto a quien “solamente exprimías económicamente y quien de pronto le cerró la llave a la beca que te ganabas por andar fingiendo miseria con cara de perro en adopción”, porque entonces ahí sí, cómo no, vamos a ver un poco de honestidad.
 
Se trata de dos de mis bandas favoritas pero también hace rato que me divorcié de la nostalgia. Lo de Fobia no me emociona tanto porque ya sabemos que hay un engrane que se barre pero que pareciera tener que estar ahí por obligación contractual, y además todo está bastante posado. Y The Cure, bueno, como bien dijo Robert Smith alguna vez: “si quieren escuchar canciones viejas ahí están los discos”, porque encima no creo que vayan a tocar algo que hayan producido en los últimos seis o siete años (si es que han producido algo) ya que el silencio es más encomiable, y todo se reducirá, como generalmente ocurre en México, a una revisitación del ‘Standing on a Beach’ y otros sencillos, puesto que es muy raro que Smith diseñe un setlist acorde con el gusto del conocedor y no del fan de ocasión, sí, ése que vienen arrastrando desde la malparida ‘Lovesong’. Aunque, en ambos casos, siempre es un lujo ver y escuchar en vivo tanto al maestro Paco Huidobro como al gran Simon Gallup.
Un concierto ideal de Fobia sería en un lugar pequeño y oscuro, sin el engrane que se barre; y un concierto ideal de The Cure sería abriendo con ‘Shake Dog Dhake’ y continuando con una versión extendida de ‘Carnage Visors’, esa canción mastodóntica de más de 27 minutos que acompañó la versión en cassette de Faith para ver cuánto fan de ‘Lovesong’ y (¡argh!) ‘Lullaby’ aguanta el trámite.
Igual voy a ir, para qué me hago el interesante, aunque bajo protesta. Pero, como les dije, esto es una carta de recomendación, así que ustedes saben si le hacen caso.
Ahora, una advertencia para 2018: el rock no va a salvar al mundo.