Beach House en México (1+1+5=7)

Written by on 14/05/2018

A lo largo de la historia el 7 se ha distinguido por atraer un sinfín de circunstancias envueltas en misterio, religión e incluso magia. Para Pitágoras era el número perfecto, Alighieri lo usaba en sus obras y en la Biblia se menciona con frecuencia. Todas estas interpretaciones se suman a la forma de los arcoíris, la astrología y su relación con los días, los pecados capitales y un sinfín de casualidades que no me dejan pensar en otra cosa que no sea lo que hay detrás de ‘7′, el nuevo disco de Beach House, el cual además se estrenó a la par de su presentación en nuestro país en el Auditorio Blackberry; correcto, el once de mayo, 11/05 (1+1+5=7).

Toda esta serie de indicios o cábalas cobran sentido cuando la banda de Baltimore retumba en nuestros oídos, venciendo nuestras casualidades,coincidencias y errores. Ante eso la historia responde y el viernes pasado nos justificó el verdadero mensaje y quizá la cancelación de Beach House en abril 2017 era parte de ello. ¿Coincidencia de un nuevo disco o de un mejor presente?, no sabíamos, sólo la recompensa al tiempo esperado lo comprobaría y el día había llegado envuelto en entusiasmo y misterio.

Misterio de un setlist del que incluso la banda armó en conjunto con sus fans; de la evolución en vivo de canciones que apenas llevaban horas de vida; y sobretodo de cinco largos años de aquella carta que Victoria Legrand escribió y leyó a los mexicanos en el Plaza Condesa. ¿Qué esperar cuando la música parece habernos entregado todo?.

‘Black Car’ abrió la noche de tres sujetos apenas visibles, enfundados en negro y silencio. La gabardina negra de cuero de Victoria Legrand parecía reflejar el liderazgo de un grupo de vigilantes de la noche, cazando personas somnolientas, enamoradas y un tanto depresivas. Los laberintos claroscuros de la pantalla a espaldas de Scally y Vicky fueron sólo una de las pocas perspectivas de un disco que aún desconocemos. El resto fueron pequeños detalles que nos recordaban ciertos espectros del “devotiono mejor dicho, ¿fue parte de una idea romántica dada su completa ausencia?.

Más adelante, “Dark Spring” y “Lemon Glow” dejaron entrever su eficaz función de sencillo puesto que los coros de Legrand se hicieron acompañar de un buen número de fanáticos que ya digieren el nuevo material. ‘Drunk in LA’, ‘Pay No Mind’ y ‘Dive’, completaron así un primer ciclo del cual es difícil que el espectador formule mayores y consideradas opiniones; sin embargo, este cuadro de enigmatismo fue un plus que confinó la atención en el foro, silenciando así la lluvia de afuera. En fin, sólo el tiempo determinará la verdadera estética del nuevo disco.

Si bien el transcurso del concierto resultó ser un breve contexto del nuevo disco, el resto se rindió a la buena memoria del espectador, aquella en donde se depositan dos capítulos, dueños absolutos del pudor y el amor por los detalles: ‘Depression Cherry’ y ‘Bloom’; dos materiales subsecuentes que fueron el alma del concierto y que en sentido estricto manifiestan el reciente círculo de géneros que atraen al nuevo espectador.

Seamos sinceros, el silencio del disco homónimo, ‘Devotion’ y del ‘Teen Dream’ (salvo ‘Real love’ que si sonó) se deben a un constante cambio de gustos y perspectivas, causa y efecto – como lo he expresado en muchas ocasiones- de las plataformas digitales.

Fuera de todo, nada evitó que la frescura de luces que simulaban a las estrellas se depositaran en el escenario para iluminar ‘Wild’ y ‘PPP’; un preámbulo de visuales un tanto necesario si queremos ser acreedores al valor primigenio de la banda: la imaginación. Sólo en ella fue posible la comprensión total de la canción más aplaudible del viernes, ‘Space Song’. En ella, el espacio se volvió un lugar habitable para los nostálgicos que incluso abrazaron con más fuerza, ya sea a sí mismos, a su pareja o la música misma.

Enseguida y cómo si se tratase de un amanecer, la reversionada ‘10 Mile Stereo’ despertó nuevos movimientos en los asistentes que de inmediato cambiaron el color del inmueble. El final de esta canción parecía no tener mayor remedio que la eternidad y nos hizo entender por qué fue remixeada en el b-sides and rarities; un grito al albedrío y al gozable baile.

Ese cálido puente de luces le dieron la bienvenida a ‘Sparks’ y ‘Master of None’, ésta última a excepción y como un vistazo al pasado que el público exigía a gritos, recordando el porqué nos enamoramos de su música hace 12 años: “We always wrong our heads too much”.

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El punto final del concierto (desde mi punto de vista) se llamó ‘Elegy to the Void’. La electrizante y punzante interpretación de esta canción se separa de lo establecido en el disco y se agradece. Legrand empoderó su guitarra para distorsionar la calma del público, aquél que no imaginaba un pronto encore y mucho menos un inmediato final. Antes, ‘Wildflower’ pasó un tanto desapercibida, tal vez por el poco reflejo de los rostros de los intérpretes que de por sí era escaso. ‘Real Love’ y ‘Dive’ finalizaron una larga espera que no quebró los gritos al unísono y que dejó entrever un inmediato y posible regreso para promocionar el resto de “7”. Exacto, faltó un poco más, pero fue suficiente para librarse de culpas y saciar los deseos de una ciudad caótica, la misma que fue testiga de largas filas para entrar y salir o para simplemente ir al baño. Las multitudes aún nos cuestan pero no hay nada que la música no sane.

Aún y con el poco contacto de la banda hacia su público y el veloz setlist, Beach House no defraudó y logró justificar así su amor por México. Ser antesala de una gira por Estados Unidos y Europa no es poca cosa y a mi juicio logran remunerar el exquisito juicio de un público entregado, crítico y global. Hoy en día juzgar concierto por su duración me parece un tanto banal, considerando que cada canción está pensada en un episodio personal, intransmutable y que sólo la muerte nos puede robar. No se puede ser ajeno a ello ni mucho menos visceral, no en un sentido de reproche.

¿Coincidencias de un conflictivo 2017?, no lo sé; ¿de su búsqueda de la verdad?, tal vez; ¿de una inspiración por las teorías?, en absoluto. Cada disco es una teoría que como en la ciencia, el tiempo y el espacio serán los encargados de su propia lógica. Cierto o no, la lógica del 11/05 se llamó Beach House; un día que pocos difícilmente olvidarán.


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