Atlanta, el rap y la televisión más allá del entrenimiento

Written by on 04/04/2018

 

La televisión tiene su antes y su después. Hubo una época donde la televisión obedecía al fordismo: producción de programas de televisión en cadena, por lo general con temáticas con las que toda la familia se convirtieran en espectadores. Todo esto cambio en 1999 con David Chase y la creación de ‘Los Soprano’ estableciendo el modelo de televisión norteamericana que conocemos ahora y marcando pauta a “La Era de Oro de la Televisión”, parte de esos contenidos con un fondo interesante más allá del entretenimiento encontramos a ‘Atlanta’.

Estamos a punto de cumplir veinte años de buena televisión, el espectador de “la caja tonta” se ha vuelto demandante y crítico. ¿Qué es lo que buscas en una serie de televisión? ¿Una producción de millones de dólares por episodio como en ‘Game of Thrones’? ¿Pasar el rato con sitcoms al estilo ‘How I Met Your Mother’? ¿Sentirte parte de algo, de esa experiencia que viven los protagonistas como en ‘Sons of Anarchy’? ¿O simplemente ver tantas series como se puedan?

Hay tanto que ver pero, siendo sinceros, son pocas las series que alcanzan ese punto magistral que deja el entretenimiento a un lado para encasillarse en el culto. ‘Los Soprano’, ‘Mad Men’, ‘Breaking Bad’ entre otras tienen ventaja porque se van por el lado humano del individuo, aquel en el que la necesidad hace evolucionar al personaje, por lo que la tragedia es un gancho seguro para el espectador.

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¿Pero qué pasa cuando es comedia, un género empoderado por el sitcom y sus risas de fondo falsas para garantizar el entretenimiento? Son pocos los ejemplos pero Aziz Anzari lo logró con ‘Master of None’ y ahora lo hace Donald Glover con ‘Atlanta’ para FX.

La serie se centra en Earnest “Earn” Marks (Glover) un joven que ha abandonado la universidad de Princeton. Tras esto, su vida tiene como eje principal la necesidad de demostrar que vale algo ante los ojos de su exnovia, Vanessa (Zazie Beets), su hija y sus padres. La vida le da una oportunidad cuando ve que la carrera de rapero de su primo Alfred (Brian Tyree Henry), bajo el seudónimo de “Paper Boi”, va en ascenso y decide convertirse en su representante.

El principio de la serie es la crítica hacia la crítica, la mofa hacia lo políticamente correcto y a la forma en las que las cosas se hacen ahora. Donald declaró en algún punto que ‘Atlanta’ era su versión de ‘Twin Peaks’ pero con raperos. La serie toca el surrealismo (no tanto como la de Lynch) presentándonos a un Justin Bieber negro; capítulos que destrozan la narrativa tradicional de las temporadas, como en B.A.N. el cual monta todo un talk show con todo y comerciales; y largas tomas para largas conversaciones en dupla que sólo terminan en lo absurdo.

Pero esto no hace de la serie una simple comedia dirigida para un público afroamericano. La primera temporada nos presenta a Earn (que traducido en español es “ganar”, lo cual raya en el metarrealismo de la serie) necesitado y que a pesar de su precaria situación encuentra formas de solucionar la situación, aunque sea a corto plazo; a Paper Boi que tiene que lidiar siendo la burla de su vecindario; y a Darius (Lakeith Stanfield), quien pasa de ser compinche a un personaje con momentos de brillantez que superan los de su estupidez recurrente.

La segunda no se va tanto por ese lado absurdo a los que nos acostumbraron los primeros diez episodios, tomando una estructura más lineal para presentarnos la evolución de dos de sus personajes. Earnest deja la miseria para poder ser el hombre que quería para su hija, pero a su vez tiene que lidiar con el mundo del manager y mejorar para no ser la sombra de otros; mientras que Alfred, quien toma la batuta de personaje principal en muchos de los nuevos capítulos, está en un conflicto de personalidad al haber alcanzado la fama que busca.

Lo que hace a Atlanta una serie digna de verse es la capacidad de mezclar su fotografía, a cargo de Christian Spenger (‘Baskets’; ‘The Last Man on Earth’); la dirección de Hiro Murai, quien antes de dirigir series como Legión se dedicaba a dirigir videos musicales; y la creatividad de Donald y Stephen Glover, de quienes corren a cargo la mayoría de los guiones. Esta mezcla homogénea nos da una sensación de honestidad, ese aire documentalista que no posee la comedia y que cada vez cambia más por el gag fácil y al grupo de amigos con personalidad única que busca pasarla bien.

Atlanta habla sobre la dificultad de llegar a la cima en momentos donde la vieja escuela choca con la nueva: donde internet y Spotify han cambiado completamente el mercado musical en la búsqueda de vender; donde el rap ha cambiado el anarquismo por volverse el nuevo pop; donde el ser negro o gangster es cool; donde cualquiera puede ser artista.

Donald Glover deja a un lado su piel de Childish Gambino para ser el tipo detrás de, mientras se siguen desarrollando junto con sus colegas en el barrio que los vio crecer y no en un mundo de dinero y fama. ‘Atlanta’ es el vivo ejemplo de la era de oro de la televisión.


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