López Obrador y Morena, no saben comunicar

Escrito por: Daniel Lizarraga

Fecha de publicación: 23 julio, 2018

La multa al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) por 197 millones de pesos por el fideicomiso para ayudar a la reconstrucción y a los damnificados por los sismos del 19 de septiembre del 2017, ha causado controversia y, los debates en redes sociales así como en medios de comunicación en torno al castigo impuesto por el Instituto Nacional Electoral (INE), no se han detenido y quizá el epílogo vendrá hasta que tengamos una resolución, definitiva, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Sin embargo, más allá de las posturas a favor o en contra de este caso, hay un tema ineludible para Morena: tienen serios problemas de comunicación.

Desde la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador hubo crisis recurrentes por la manera de emitir mensajes carentes de una estrategia de comunicación organizacional o social. Lo que ha sucedido con el fidecomiso de ayuda a damnificados, ha sido el ejemplo más claro de su incapacidad para transmitir ideas y propuestas de gobierno de manera que lleguen efectivamente a sus simpatizantes pero que, al mismo tiempo, se aclaren dudas, disipen controversias y, en su caso, cierren la puerta a quienes puedan criticar, sin razón alguna de fondo.

En campaña, López Obrador, emitió sus mensajes de manera efectiva hacia sus simpatizantes, tratando incluso de abarcar, poco a poco, a esa ciudadanía enojada con el Gobierno de Enrique Peña Nieto. Y lo consiguió: su triunfo fue arrollador. No obstante, ahora las cosas serán distintas, como virtual Presidente Electo, sus palabras no sólo son escuchadas por quienes votaron por él, también hay críticos, periodistas y analistas quienes necesariamente observan sus propuestas como el mandatario que será por los próximos seis años.

López Obrador no cambió: sigue sin profesionales en comunicación organizacional o social, que puedan asesorar o respaldar sus mensajes. Por ejemplo, cuando en campaña anunció la amnistía como una alternativa para disminuir los niveles de violencia en el país, no supieron cómo manejarlo. Sus colaboradores salieron a puntualizar lo que el candidato tenía en la cabeza: esa medida no aplicaría a capos del narcotráfico, por ejemplo. El problema fue que sus adversarios en la contienda electoral usaban esos desatinos para golpearlos.

Al final ganaron la elección presidencial pero parecen no haber aprendido. Sigamos el mismo ejemplo: una medida como la amnistía debió comunicarse de manera distinta; dándole, en ese justo momento, el contexto de una estrategia integral por medio de conferencias de prensa, comunicados, trípticos, entrevistas en medios de comunicación. Sin una estrategia adecuada, en lugar de apuntalar la idea, tuvieron que dedicar horas y horas a aclarar lo que ellos mismo dicen tenían claro desde el primer momento. Iban tapando hoyos en lugar de profundizar su mensaje.

En el caso del fideicomiso ha sucedió la misma historia: no saben comunicar. El 26 de septiembre del 2017, López Obrador dijo lo siguiente en un video que circuló por redes sociales:

“(…) Como lo hemos ofrecido, Morena va destinar 103 millones de pesos en apoyo a los damnificados. Decidimos entregar estos fondos, recaudar estos fondos, mediante un fideicomiso, que ya se constituyó el día de hoy, es el número 73803 y se llama Fideicomiso por los Demás. Se constituyó en el Banco Afirme, el número de cuenta 133-121765 sucursal Plaza Inn.

Este fideicomiso está integrado por Laura Esquivel, Julio Scherer, Jesusa Rodríguez, Pedro Miguel,  Bertha Maldonado, Paco Ignacio Taibo y Elena Poniatowska. Esta es la manera más eficaz de apoyar a los necesitados, porque el dinero va a llegar a quien lo necesita. Vamos a ayudar a 45 mil afectados en el país y en la ciudad de México. Este es un propósito de Morena,  apoyar a los demás (…)”.

Desde la emisión de este mensaje había serios problemas de comunicación: de las propias palabras de López Obrador, en ese video, en ese justo instante, no hay manera de distinguir cómo se va a manejar ese fideicomiso. El entonces candidato dijo, al mismo tiempo: “(…)Morena a destinar 103 millones de pesos en apoyo a los damnificados. Decidimos entregar estos fondos, recaudar estos fondos mediante un fideicomiso (..)”

¿Morena a destinar o a recaudar? ¿Cuándo dijo destinar a qué se refería exactamente? ¿Por qué no aclaró ahí mismo que se trataba de algo ajeno al partido, que no habría recursos públicos?

Podemos creer o no, en las palabras del candidato de Morena, pero lo que resulta incontrovertible es la falta de dirección del mensaje. Y no, no es un asunto solo de matiz. ¿Alguien revisa lo que dirá López Obrador? Ponerle una cámara enfrente, sin estrategia, es tanto como jugar al filo de la navaja, siempre.

Necesariamente, alguien debió preparar un comunicado haciendo las aclaraciones pertinentes, algún colaborador quizá explicando paso por paso cómo recaudarían el dinero, quizá alguno más detallando la forma en que se rendirían cuentas el INE.

Desde luego que, con el paso de los meses y, sobre todo, en este momento han tratado de explicar pero cuando ya tienen la multa del INE encima. A los seguidores de Morena y a sus dirigentes podrá parecerles una injusticia y ahora deberán aportar sus pruebas en el TEPJF. Pero más allá de que consigan echar por tierra la multa, todavía está por verse cómo resuelven sus problemas de comunicación, si es que tiene algo contemplado.

De otra manera, en lugar de una orquesta afinada tocando la misma melodía, los líderes de Morena seguirán pareciendo músicos sin partitura, quizá interpretando la misma obra, pero tratándose de entender a señas cuando de comunicación se trata. El director, en el tema de comunicación social, no puede ser el Presidente Electo. En este reglón, necesitan una cabeza que piense distinto, capaz de planear.