AKIRA (Reseña) - Rock101
Rock101
XTC
con Jorge Concha
00:00 - 07:00 h.
XTC
con Jorge Concha
00:00 - 07:00 h.
Aniversario GDL

AKIRA (Reseña)

Escrito por: Bettina Moreno

Fecha de publicación: 27 julio, 2020

AKIRA (Reseña)
Categorías:
Compartir:

Santiago Barba Espinoza

Si hay una cosa que admiro mucho de la ciencia ficción es que además de
llevarnos a rincones o contextos que pudiéramos tener la posibilidad científica de vivir algún día es que el género no solo se desprende para indagar en la afinidad de ficciones posibles, sino que también lo hace tomando en cuenta el posible contexto social, político o geológico y creando una reflexión a partir de ello. Es por ello que es innegable la popularidad que han adquirido las historias distópicas dentro de la ciencia ficción, su popularidad se ha expandido gracias a conflictos internacionales entre gobernantes, hambrunas y una segregación social dentro de toda ciudadanía, básicamente conflictos de nuestra cotidianidad con los cuales
nos es fácil relacionarnos. Añadiendo a eso la desesperanza que tiene una gran parte de la juventud y de la sociedad en sí, surge uno de los subgéneros más populares de la ciencia ficción y que ha cobrado mayor popularidad en las últimas décadas: el ciberpunk.

https://m.media-amazon.com/images/M/MV5BNjI3NTkxOTAzMF5BMl5BanBnXkFtZTgwNjk0NjE2MzI@._V1_.jpg

Para aquellos que no estén familiarizados con este subgénero, el ciberpunk muestra la visión de un futuro imperfecto, un futuro tecnológicamente avanzado con un bajo nivel de vida en el que las industrias han infestado la vida y la gente vive oprimida por un sistema totalitario de gobierno, es la sociedad misma en decadencia moral y democrática. El género se ha visto altamente influenciado por varios géneros y corrientes cinematográficas de la historia del cine, ha sido influido tanto por el cine negro como por el expresionismo alemán. Hay muchas cintas que forman parte de este género, por decir algunas están BLADE RUNNER, TERMINATOR, GHOST IN THE SHELL, ROBOCOP o MATRIX, pero para mí la cinta que realmente pone en lo alto al género es Akira. 

Akira es en mi opinión una cinta que redefine el género del ciberpunk. Fue de los primeros mangas que no solo se popularizaron a nivel mundial sino que también le dieron un tratamiento impreso al género, él anime creado por Katsushiro Otomo alcanzo la popularidad a nivel mundial cuando hizo el salto a la pantalla grande en 1988, a pesar de que la cinta se separa por completo de la línea argumental de los mangas por el hecho de que no habían concluido cuando se estrenó la película, no tardó mucho en convertirse un fenómeno mundial de la ciencia ficción.

Johnny Yong Bosch, Cam Clarke, and Mitsuo Iwata in Akira (1988)

Un proyecto secreto militar pone en peligro Neo-Tokio cuando convierte al miembro de una pandilla de motociclistas en un psíquico psicópata que solo puede ser detenido por dos adolescentes y un grupo de psíquicos. 

Neo-Tokio está a punto de explotar. 

Akira no solo es una cinta de acción trepidante y fantástica, es una animación palpitante que posee una estética visual irresistible para el público, Es un alucinante Sci-fi de escalas épicas que está lleno de violencia frenética, crítica política y social y momentos animados que son imposibles de olvidar por su genialidad tanto técnica como estética y narrativa, una vez dicho esto puede ser entendible porque esta película se ha convertido en un fenómeno de la cultura pop. Es un maravilloso trabajo de arte dentro de la animación, uno que aunque la tecnología avance y nuevos realizadores lleguen jamás podrán superarlo. Mientras que la película es un ciberpunk va mucho más allá de ello al usar dentro de la trama elementos de la ciencia ficción que incluso pueden resultar demasiado ambiciosos para la cinta, pero que sin embargo logran no solo entretener sino también ganarse cierta admiración por parte del espectador. Hay muchas cosas que suceden dentro de esta historia y a pesar de que probablemente no muchos logren hilar ciertos elementos narrativos que suceden dentro de ella nunca decepciona, realmente solo sorprende y nunca baja las expectativas de adonde pueda llegar, pero es clara y concisa por su conflicto, la razón por lo que esto sucede es por el gran desarrollo del mundo dentro de la cinta por parte del director, al cual se rehúsa a dar sobrexplicaciones y simplemente mostrarnos lo que pasa para adentrarnos en la cinta. 

No voy a sujetar comparativas dentro de este texto, pero si voy a compartir la influencia fílmica que hay dentro de esta cinta, la cual es inmensa e innegable, y de cierta manera fabulosa por el cómo es aprovechado dentro de la narrativa de la película. Gran parte de las influencias fílmicas de la cinta ni siquiera son narrativas sino visuales, pongamos por ejemplo la secuencia inicial de acción de la película en la cual nos muestran varios planos de la ciudad, aquí la influencia del expresionismo alemán es alta, nos remite a la gran metrópolis que mostró Fritz Lang en “Metropolis (1927)” y los tamaños y las formas en las que se ven que son de cierta manera un poco surrealistas, que también es gran influencia dentro de los espacios de las películas de Tim Burton, por ejemplo alguna otra cinta de esta corriente serian “la cabina del doctor caligari”. Los personajes dentro de la cinta son punks, son jóvenes rebeldes que se han opuesto al sistema y han sido corrompidos porque el mismo sistema que los ha rechazado, son partidarios de la violencia, lo cual remite a cintas como “La naranja mecánica (1971)”, aunque también hay personajes y hay momentos en la cinta que tienen las tonalidades del cine negro, el juego de sombras y personajes con características y atuendos misteriosos remiten mucho a este género. Y llega un momento en el cual la animación es tan compleja y abstracta que remite a cintas de David Cronenberg o “The thing (1980)” de John carpenter. Y hace referencia también a otra gran obra maestra de la ciencia ficción pero ponerlo en claro aquí podría ser un spoiler para quien lea este texto. El cine está presente en todos los rincones y aunque ver una película no se trata de encontrar referencias fílmicas resulta enriquecedor y divertido cuando encuentras una. 

https://m.media-amazon.com/images/M/MV5BODA1NTk2YWMtNGNjOC00OTljLWE4ODItNjUxMWZlZjgwZTI2XkEyXkFqcGdeQXVyMzM4MjM0Nzg@._V1_.jpg

Atrapa la atención desde el principio de la película, la cinta abre con una secuencia de acción que nos va introduciendo a la tonalidad de la cinta (una de las mejores que haya visto en mi humilde opinión), después la historia se convierte en una locura hipnotizante, cautiva desde cualquier punto de vista. A pesar de que la trama y el conflicto de la cinta es sencillo y claro, Katsushiro Otomo crea un contexto narrativo dentro de su película que tiene demasiados elementos en juego, curiosamente esto no le quita algún peso o interés y drama a la historia, en realidad lo amplia más, hay una enorme libertad creativa dentro de este universo que crea el director que nos da la sensación de que hemos explorado mucho este mundo de la cinta. Yo considero uno de los más grandes retos como realizador es crear un mundo dentro de tu historia o un contexto narrativo en el que estén ocurriendo varios conflictos. Los personajes de la cinta en mi opinión son fascinantes, en especial los dos principales de la película “Kaneda y Tetsuo”. El primero es un joven temerario y caótico que a pesar de ser engreído resulta muy simpático, Tetsuo es un joven con baja autoestima que pierde la cordura mental y se vuelve un psicópata. Hay cualidades características dentro de los dos que resultan interesantes, a pesar de que las dimensiones de los personajes pueden ser un tanto arquetípicas, tienen momentos que les da una connotación inolvidable, sobre todo cuando ambos se enfrentan en varias ocasiones, que son de los enfrentamientos más memorables e influyentes de la ciencia ficción. 

La animación que hay dentro de esta cinta es una muy particular, no es como alguna que haya visto antes. No es como las cintas de Miyazaki en donde hay una atmósfera casi de ensueño e irreal o como otros realizadores que tienen un look casi arquetípico. Las cualidades visuales que hay dentro de esta cinta son alucinantes, únicas y auténticas, plasman una realidad como la nuestra en una mayor intensidad de imagen y color. Puede que incluso en gran parte la autenticidad se deba al tiempo en la que fue hecha, claramente no sería lo mismo si se hubiera estrenado hoy en día, pero nadie ha vuelto a traer una estética visual como la que trajo Katsushiro Otomo en aquel entonces. Hay un trabajo de iluminación impresionante dentro de la película, múltiples luces neones que iluminan la ciudad con una variable saturación de colores y que además iluminan el rostro de los personajes, todos los planos de esta cinta son maravillosos, tiene un nivel de detalle muy amplio esta cinta, también la manera en la que ciertos personajes están trazados remite más a animaciones que son más internacionales que japonesas, algunos por ejemplo podrán notar que la serie animada de Batman que dio aire en los 90s fue muy influenciada en cuanto a estética visual por esta película. Pero son los momentos de acción de la cinta en los que el director realmente se luce, es un extremo deleite visual acompañado de una increíble banda sonora que eleva a otros niveles el alma de la película, lo que a ratos visualmente luce como un atemorizante conflicto apocalíptico y a ratos como una trepidante historia de acción y ciencia ficción, es un uso de lenguaje audiovisual que se ve rara vez en el cine, y rara vez más dentro del cine animado.

La cinta plasma varias cosas que me resultan interesantes, por una parte, retrata a un grupo de jóvenes que son partidarios de la violencia clandestina de las calles pero que en parte también son rechazados y maltratados por la autoridad y por el sistema de educación que tienen. Luego en otra parte tenemos un tema de conspiración política, secretos entre gobiernos y conflicto de intereses y de poder, el viejo cuento de quien impone sobre el otro. Muestra también un mundo en el que la gente protesta constantemente y las autoridades no tienen miedo alguno de usar la fuerza bruta y pierden medida de las consecuencias. Mientras que por el otro lado también se plasma la crisis de fe humana y el muchas veces ciego apego hacia una ideología divina para darle explicación a un fenómeno el cual no tiene mucho que ver con el fenómeno. También por otra parte vemos una imagen cruda del capitalismo, en el que se contrasta las imágenes publicitarias de estilo de vida con la segregada realidad. Este es el mundo de Akira, un mundo caótico e imperfecto en donde todas estas problemáticas convergen con un problema que va más allá de sus vidas y que podría atentar contra la vida de todos en Neo-Tokio. Ese mundo plasmado en Akira esta lejos de distinguirse de nuestra realidad, podremos no tener enormes metrópolis que toquen el cielo, hologramas de publicidad o autos que flotan, pero todo lo que se muestra en esta cinta se convierte en un reflejo del momento en el que estamos en este mundo. 

La banda sonora de esta cinta es impecable, hay momentos en el que la música le da un ritmo a la imagen y le da mayor atractivo audiovisual, los instrumentos usados en la cinta son un poco inusuales dentro de la animación, desde muchos instrumentos de percusión hasta melodías malévolas con el órgano y coros un poco inquietantes. Toda esta musicalización hace de varios de los momentos de la cinta en momentos emblemáticos e inolvidables. 

Muy pronto AKIRA tendrá su versión live-action en Hollywood, lo cual me parece como un proyecto dudoso ya que una gran parte del legado de Akira no solo está en su historia sino también en su estética visual que le da más drama a la película, aunque en parte también dudo del proyecto por la horrorosa tendencia de que los remakes de animaciones japonesas en Hollywood resultan ser fracasos. No esperen a que llegue su estreno y vean esta grandiosa obra de la animación japonesa. Es una película que evoluciona su narrativa a niveles inesperados y que sorprende las expectativas, una película que no solo seguirá dejando mucho de que hablar, sino que también dejará muchas ganas de volver a ver una y otra vez.

Escrito por Santiago Barba Espinosa