59 años de rock mexicano

Escrito por: Karina Cabrera

Fecha de publicación: 9 septiembre, 2015

Desde el momento en que el rock llegó a nuestro país en la década de los 50, específicamente en 1956 con la grabación de ‘Mexican Rock And Roll’ a cargo de la orquesta de Pablo Belyrán Ruíz y ‘El Relojito’ de Gloria Ríos, los músicos locales se vieron frustrados en su intento de crear algo original basado en ese mismo ritmo. La industria discográfica de esa época prácticamente obligaba a los grupos a grabar covers, sin embargo junto con el movimiento de 1968 nació un nuevo intento por llevar el rock en nuestro país hasta otro nivel. La diferencia de raíz fue el idioma, en un principio el rock era en español pero era una copia, el segundo paso fue en inglés y mostraba cierta originalidad.
 
El movimiento del rock en México causó mucho furor entre las clases media y alta, al grado que logró atraer la atención de los medios de comunicación. No tuvo un origen rebelde, popular o propositivo como en Estados Unidos, sino que llegó como un producto procesado directamente de norteamérica, de esa manera en 1971 el festival de Avándaro fue convertido en una realidad cultural, que iba más allá del simple gusto por un estilo musical, sin embargo se empezaron a negar permisos y es cuando el rock se sale de los salones bien organizados y recurre a corralones, bodegas o terrenos baldíos en la periferia de la ciudad.
 
 
Con las tocadas subterráneas, surgieron nuevos valores que forman parte de una generación de músicos que hasta hoy han trascendido. Se origina el “Movimiento Rupestre”, que contemplaba a aquellas bandas que a falta de recursos para formar grupos con instrumentos eléctricos, presentaban su propuesta sólo acompañados de su guitarra, y cuya riqueza se basaba en sus letras muchas veces complejas y con una carga existencial, que nos remitía de alguna manera al movimiento folk acústico de los sesentas. Después del terremoto de 1985, este movimiento se convierte en semillero de un sinfín de compositores y grupos de rock nacional.
 
A mitad de ese mismo año, se crearon foros como La Rockola, El Bar 9, Rockotitlán, Foro Alicia, Rock Stock, La Victoria, Tequila Boom, La Diabla, Babel, Fixión, Tutti Frutti, LUCC, donde gracias al ambiente de estos lugares, aparecen de un momento a otro una nueva generación de grupos. Con el renacimiento del rock, se dio cita también al surgimiento de otras artes subterráneas como el teatro, la danza, performances entre otras actividades, permitiendo entonces que los lugares donde se citaban para las tocadas fueran también espacio para éstas artes.
 
Durante casi una década las compañías disqueras y los grupos mexicanos establecieron una relación bastante fructífera, que animó a estaciones de radio y medios impresos a confiar en la calidad del rock nacional y su capacidad para producir sus propios sonidos. Entre los 80 y 90 la música tuvo cierta continuidad en nuestro país, a pesar del formato pop que los sellos grandes utilizaban para promocionar a los grupos de rock. No importaba realmente la forma, mientras los sonidos salieran del hoyo funky y llegaran hasta las grandes masas.
 
Sin embargo a finales de los 90 la continuidad llegó a su fin, algunas disqueras decidieron dar carta de retiro a los grupos en los que alguna vez habían confiado y que ahora no resultaban un buen negocio. La crisis de la industria, provocada por la piratería y los altos salarios de los ejecutivos, definitivamente se llevó entre las patas a una buena parte de esas bandas que ansiaban tener un contrato discográfico y que aspiraban poder utilizar el gran aparato de difusión y distribución que les prometían. Simplemente estaban congelados, sin disquera para sacar nueva música (en el caso de las bandas con algunos años de existencia) o acercarse por primera vez a un público más amplio (en el caso de la bandas noveles).
 
En la búsqueda de nuevas formas de expresión las disqueras independientes se han fortalecido, acogieron diferentes géneros y establecieron nuevas formas de trabajo en las que permitieron nacer a una nueva generación de grupos, que han combinado novedosas formas de organización y distribución para hacer llegar hasta el público su música con mucho éxito. Esa nueva camada sigue al pie de la letra la línea del DIY, buscan la autogestión para mantener libre su música, deciden que quieren hacer con ella y la forma en que la harán llegar a sus seguidores. La mayoría de las veces estos grupos producen sus propias canciones, maquilan sus discos y reciben íntegras sus ganancias, que son reinvertidas en el equipo del grupo y en la edición de más discos.
 
Celebrando 59 años de rock, los diferentes grupos hoy día en escena son producto del trabajo de un movimiento que ha tenido pausas, verdaderos momentos de fuerza y continuidad para ser vigente. El rock es una realidad, por esa razón celebramos su existencia con el especial #HechoEnMéxico101 en rock101online.mx, con una fiesta de sonidos antes de llegar al gran 60. No te pierdas la transmisión el día 14 de septiembre, 10 horas en vivo en la memoria sonora de México, las instalaciones de la Fonoteca Nacional.