101… too

Escrito por: Sergio Benitez

Fecha de publicación: 20 septiembre, 2018

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En 1970 y en seguida de haber dejado a The Beatles, John Lennon compuso y presentó la canción “Woman Is The Nigger Of The World”. Se trataba de un desafío, además de un grito de protesta en favor de la mujer. El origen de esta canción fue una frase acuñada por Yoko Ono durante una entrevista que ofreciera la artista en 1967.

Tres años después, no muy lejos de ahí, Billie Jean King derrota a Bobby Riggs en la llamada “Batalla de los Sexos”, durante un encuentro de tenis en el Houston Astrodome.

Varias décadas después de sucesos como estos, las condiciones sociales y laborales de las mujeres siguen siendo desfavorables, razón por la que en octubre de 2017 un movimiento estalló de manera viral en las redes sociales, y lo hizo para denunciar el acoso y las agresiones sexuales a raíz o al menos así pareció coincidir, de las acusaciones de abuso sexual contra Harvey Weinstein, productor de cine estadounidense.

Se trata del movimiento #MeToo, nacido de una frase utilizada por la activista social Tarana Burke y enfocado en las mujeres que han sido víctimas de abuso, agresión o explotación sexual… A modo de hashtag, la frase fue popularizada por la actriz Alyssa Milano, quien a través de su cuenta de Twitter animó a las mujeres a expresar sus experiencias para demostrar la naturaleza extendida del comportamiento misógino que padecen las mujeres.

Uno de los grandes retos que hoy afronta el #MeToo, más allá de la popularidad de la que aún goza, es desarrollar exitosamente un punto de entrada a la recuperación de las “supervivientes” de la violencia sexual o de género para que se aborde como un problema de justicia social.

A este respecto, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) promovió este 2018 la iniciativa #TimesNow, en el marco del Día Internacional de la Mujer, y a través de la omisión de la Condición de la Mujer incluyó los derechos de activismo de las mujeres en las zonas rurales, que conforman más de una cuarta parte de la población.

El debate sobre #MeToo llegó también a otra organización internacional como el Banco Mundial. A mediados de este año, este organismo llevó a cabo un sondeo interno sobre acoso sexual en los puestos de trabajo que contó con la participación de 5,056 empleados de una plantilla total de 24,000. El resultado arrojó que un 25% de las mujeres que participaron en la encuesta aseguraron haberlo sufrido, mientras que un 4% de los hombres lo aceptaron. De estos porcentajes sólo un 12% presentó una queja o denuncia acerca de los episodios de acoso y la mayoría reconoció sentirse insatisfecha con por resultados de haber levantado la voz.

Por otro lado y bajo la influencia del movimiento #MeToo, el certamen Miss America, concurso de belleza con casi 100 años de antiguedad y que hasta entonces valoraba sólo la apariencia física de las mujeres, decidió hacer un cambio y anunció que entre otras cosas ya no habrá más desfiles en traje de baño, además de que usar tacones será sólo una opción… Este cambio tendrá efecto a partir de la edición de 2019.

En México, la revolución del #MeToo no ha pasado desapercibida aunque el impacto es menos mediático y se ha quedado atascado entre dimes y diretes faranduleros más que en acciones concretas y de verdadero valor social. A principios de este 2018, en el programa conducido por la periodista Carmen Aristegui de la cadena CNN, se realizó un programa en el que diferente actrices mexicanas compartieron denuncias por acoso o abuso sexual, inspiradas en el movimiento iniciado en los Estados Unidos.

Sus testimonios generaron enorme impacto y abrieron la conversación sobre el trato a las mujeres en este país. El resultado fue la revictimización de las denunciantes por parte de no sólo de usuarios de las redes sociales, sino también de otros medios comunicación, que en algunos casos minimizaron los hechos, culpando a las actrices por los incidentes ocurridos. La sensación que quedó fue de decepción y es que no contamos con una legislación que genere consecuencias reales ante quienes cometen estos delitos.

Hoy, el movimiento #MeToo enfrenta una crisis de credibilidad luego de que la actriz y directora italiana Asia Argento fuera señalada y acusada de abuso hacia el entonces menor Jimmy Bennett, en 2013 y con quien pactó un pago de 380,000 dólares para evitar la denuncia. Argento, quien además de ser una de las más férreas activistas, fue también fue voz clave contra Harvey Weinstein, es ahora la causante de una fractura en el movimiento.

Sin embargo, el reto a nivel mundial sigue siendo el mismo: exigir el respeto y luchar por la equidad de género… un objetivo del que aún estamos muy lejos de alcanzar, pero del que no podemos olvidarnos…

Por ello, este jueves retomamos el movimiento durante todo el día, de las 8 a las 8… ahora bajo la etiqueta #101too… ¿Nos acompañas? Queremos escucharte.