100.9

Escrito por: Rock101

Fecha de publicación: 3 junio, 2016

Pocas, muy pocas trascienden, algunas nunca nos enteramos que existen, de esas pocas que trascienden hay algunas excepcionales, magnificas y entrañables, impresas en nuestros genes sonoros y que por el tiempo/momento y la empatía que se creó con el escucha serán recordadas y añoradas, extrañadas y recordadas con extremo cariño, así dentro de esta exclusiva caracterización de sintonias ha entrado Rock 101.
 
Para muchos de nosotros (los pasivos escuchas) representó recuerdos muy agradables de nuestra vida, acompañándonos en el camino a nuestras actividades o en nuestros momentos de relax, en una noche de pasión o en una noche de tareas, allí estaba Rock101, siempre presente de una u otra forma, para los que vivimos la adolescencia en los 80 era justo lo que necesitábamos, como una droga benigna que nos llenaba los oídos y nos provocaba más hambre sonora, junkies melómanos de insaciables oídos a quienes nos expandia la mente con sonidos y programas que en ninguna frecuencia se podían degustar.
 
Rock 101 abrió la caja de Pandora para los que necesitábamos un poco o mucho de guía, en esta frecuencia me di cuenta de mi gusto hacia este tipo de música, desde las primeras veces que sintonicé Rock101 por allí del 85, cuando la estación ya estaba solida, la encontré de casualidad, quedé prendido desde entonces y nunca la dejé, fue parte de mí en una etapa de formación muy importante, así como muchos de mis contemporáneos me vi sumergido en música y cultura, gracias a Rock101 descubrí mi gusto por la lectura con las madrugadas escuchando como se leían cosas en Arcano 17 de Edgar Alan Poe o de Lovecraft, aquí descubrí El Cuervo y El Color Que Cayó Del Cielo mientras hacia las maquetas para la escuela o trazaba planos al cobijo de la madrugada.
En el dial de mi Brasilia 1977 tuneada el radio siempre estaba en Rock101 y las bocinas inundaban el coche con poder y sonidos gourmet que radiaba Rock101, en mi escuela (UAM Azcapotzalco) era como la estación oficial del estacionamiento y cuando me pagaron mi beca pude darme el lujo de comprar unas bocinas y amplificador mucho mas grande y entonces el cochecito parecía un carruaje del día del juicio final que aun hoy no entiendo como no revente los vidrios…
 

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Fast forward y llegamos hasta hoy
Así entonces cuando me entere que habría un especial para conmemorar 31 años procuré no perdérmelo, yo escuchaba esporádicamente la estación en línea pero por cosas que los adultos llaman “responsabilidades”, no podía siempre oírlos, así que hice algunos arreglos en mi rutina para acomodar tiempo para conectarme y darme cuenta que la magia esta aún allí, la idea musical no se ha perdido el toque de narrativa exquisita de Luis Gerardo Salas sigue allí deleitándonos y contando cosas que tal vez en su momento no pude apreciar como la situación porque fuerzas obscuras terminaron con el proyecto Rock101, ese programa cuando lo escuche realmente me puso triste y me sentí impotente de que en nuestro país sucedan cosas como esa.
 
También descubrí nuevos locutores, como el Rocktor en Vanguardia a quien ahora que lo escucho admiro su conocimiento y que nos receta cosas totalmente fuera de cualquier otro dial para sanar de la payola, se nota la educación a leguas.Hugo Tenorio quien imprime un estilo muy agradable y a quien ya seguía en Soundtracking,
Juan Carlos en Obducción diseccionando la música a fondo, pero sobre todo descubrí a Karina Cabrera a quien hostigue con mis twuits y mis recomendaciones, su estilo muy profundo de explicar las conexiones musicales, narrativa que delata su gusto, dedicación y estudio a la música, también de propinarnos sendos guitarrazos y relampagueantes baterías ha hecho Sonic Arsenal mi programa favorito, ella creo de mi un fan from hell.
Hoy Rock101 tiene un sabor ligeramente distinto con una cabina que cuela sonidos de la calle, la señora que compra colchones, un claxonazo ocasional o el señor del triángulo nos proveen del fondo urbano y folclórico que la Condesa en CDMX nos brinda, creo que hasta me gusta más que la estéril cabina soundproof da a las estaciones tradicionales, la interacción más personal y ágil por Twitter da espontaneidad y puedo decir que me siento orgulloso de haber sido la primer llamada que entro en uno de los programas de Karina y aunque no salí al aire ser el primero no me lo quita nadie 😀
Fue un viaje de regreso al pasado y trayéndonos al presente muy buenos, redescubrí cosas que ya no escuchaba, aprendí cosas nuevas y nuevos sonidos inundaron estos audífonos haciéndolos vibrar, recordando videos y escuchando lo que pasó con grupos y que fue de ellos, me encantó el pasaje de los 80 y 90, y aunque me perdí un poco en los 2000 seguí aquí, a veces al regresar a casa desempolvando viejos CDs, cassettes y MDs y me pregunté por que ya no los oigo, si tengo música tan deliciosa que fui coleccionando y atesorando a lo largo de tanto tiempo, mi melomanía ha renacido y es gracias a Rock 101.
 
A todos ustedes les doy mis más profundos agradecimientos ya que sé que fue un esfuerzo titánico traernos 31 días de programación, se que programar, categorizar y escoger todo este material habrá sido algo monumental y complicado, de que sé que les faltó dormir, les falto descansar los fines de semana y muchas cosas más que carecieron gracias a este aniversario que con tanta calidad y contenido nutrido llenaron el ancho de banda de nuestras compus y teléfonos para deleitar nuestros oídos, se que hay mucha más gente detrás que no quiero dejar fuera de este agradecimiento, también a ellos le quedo agradecido y en deuda auditiva, a todos ustedes que hacen Rock 101 el parte aguas y punto de referencia del radio bien hecho en México, a Luis Gerardo por no perder la fe en sí mismo y traernos de regreso esto que sabíamos cuánto necesitábamos, que ahora lo apreciamos aún más y degustamos como la delicia que es, espero algún día tener la oportunidad de retribuirle a R101, la estación que es benchmark de cualquier otra que trate ostentar o aspirar a ser la mejor estación de rock. No cualquiera trasciende así.